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Vía ferrata de Aletsch, Naters, Suiza.

Nos sorprendió gratamente este camino-ferrata. Realizada con la donación de varios colaboradores de la zona, hace una vuelta circular por el embalse Gibidum o Gebiden uniendo las paredes que lo forman mediante un gran puente nepalí. De base metálica, con 80 metros de longitud y a 40 metros sobre el río Massa es una de las sorpresas que nos espera en la vía ferrata Aletsch. Según la web myswitzerland.com, el más largo en vía ferrata de los Alpes.

Ayer al terminar la exigente vía ferrata Evolène, avanzamos hasta Naters, a casi 100km de Moiry, para dormir donde hoy empezaríamos la vía ferrata Aletsch.

Si habéis pagado la famosa viñeta de Suiza podéis ahorrar algo de tiempo. La autopista y la carretera secundaria van paralelas todo el camino desde Sión hasta Naters, donde nos desviaremos hasta el embalse Gibidum.


La zona estaba muy húmeda, había estado lloviendo muy fuerte prácticamente la noche entera. Durante toda la vía ferrata de Aletsch  el camino está lleno de vegetación exuberante. Puede confundirnos y hacernos pensar que estamos en otro país, al menos a mí me lo pareció. Paredes de roca chorreando agua, árboles en lugares imposibles y el lecho del embalse de color gris lechoso son algunas de las maravillas que nos ofrece.

Tras aparcar caminaremos 1 km aproximadamente por asfalto hasta llegar a la presa, que nos quedará a la derecha. El inicio de la ferrata puede ser complicado por tener mucha pendiente y no haber cable de vida. Al ser todo tan húmedo y con tanta verticalidad, recomiendo asegurar cada paso que demos hasta alcanzar el siguiente tramo que ya contará con una línea de vida.

Superado esta primera parte expuesta, los palos de hierros colocados en la roca nos servirán de apoyo para los pies, mientras que las manos irán por el cable de acero de bastante grosor. Pasaremos algún puente de mono, un solo cable para los pies y otro para las manos, corto, sin complicación.

Algo curioso es que, desde la parte oeste, no se aprecia el camino del lado contrario. Está muy bien integrado en la naturaleza.

La ruta continúa por una ladera llena de plantas de color verde intenso y arroyos que nutren al estanque Gibidum. Mientras avanzábamos dudamos si la nubes bajarían un poco más y ocultarían el magnífico lugar.

Algunos tablones finos y troncos nos servirán de apoyo para los pies para ir avanzando en esta soberbia ferrata.

Una zona boscosa nos ocultará la visión. Al poco de salir de ella, si el río Massa lleva buen caudal, veremos una cascada muy en la lejanía.

El río Massa se alimenta sobre todo del enorme y majestuoso glacial Aletsch. Al día siguiente obtendríamos las mejores vistas de esta maravilla de la naturaleza.

Para pasar al otro lado lo haremos gracias a un enorme puente nepalí con base metálica muy bien construido. Las vistas desde aquí son majestuosas. Sentiremos bajo nuestros pies la fuerza del río Massa que arrastra el agua recogida, a parte del glacial Alestch, de varias cascadas, durante su camino hasta el embalse Gibidum.

La parte oriental es bastante más cerrada. Atravesaremos bosques frondosos, alguna ascensión vertical por roca sin complicación y algunas travesías con desplomes que no requieren un gran esfuerzo.

La última parte de este lado es más exigente, tal vez por estar más cansados, porque cruzamos varios troncos resbaladizos o por las travesías laterales con cable más bajo de la cadera que nos obliga a estar alejados de la pared dándonos falsa inseguridad.

Cuando creemos que ya terminamos la vía ferrata de Aletsch, aparece un recodo que nos retrasa en alcanzar la presa y con ello, el final.

Al salir de la ferrata y andar un par de minutos por una zona sin camino, bajamos por una escalera metálica, ya sin asegurarse, hasta la mole de hormigón que retiene el agua. Caminaremos sobre ella y después subiremos por unas escaleras metálicas de altura considerable hasta enlazar con nuestro camino de vuelta que coincide con el de ida.

Es una ferrata que aconsejo realizar si estáis por la zona o si estáis siguiendo nuestro viaje en furgoneta. El paisaje con las montañas, el río Massa, el color del agua y la propia actividad son sensacionales.

Una vez llegamos a la furgoneta conducimos 1’ hasta la zona recreativa, con baño y agua, para hacernos una comida típica de España, una paella.

El área recreativa no tiene pérdida, la habremos visto al ir.

Datos técnicos

Nivel – Escala Hüsler K3

Desplomes – Algunos muy leves.

Puentes – 1, sin contar los tablones de madera.

Tirolina – 0

Pago – No

Después de la paella, nos acercamos unos kilómetros hasta el pueblo de Fiesch porque al día siguiente teníamos preparada una actividad que combina telecabinas, un paseo en tren, caminata visitando pueblos sin tráfico rodado, travesía por una cresta con vistas al glacial Alestch inmejorables y la ferrata Eggishorn.

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