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Pont de la Baladosa – Estanys de Juclar – Estany Negre de Juclar – Estanys de Fontargent, Andorra

Durante nuestro viaje por Europa, paramos en Canillo, Andorra, para dormir.


A la mañana siguiente nos acercamos a Incles donde dejamos la furgoneta y cogimos nuestra mascarilla, ya que sin ella y los 5€ que cuesta el transporte, no podríamos subir en el pequeño vehículo alimentado con energía eléctrica que te acerca hasta el Pont de la Badalosa.

Tras habernos ahorrado unos 3km de caminata por asfalto, nos bajamos del pequeño carrito eléctrico y caminamos hacía el puente para después entrar por un camino de tierra dirección a las montañas.

En unas pocas decenas de metros de caminar entre bosque, apareció la lluvia y una fuerte subida de 3 kilómetros, qué nos llevaría hasta el estanque primero de Juclar. Pese a ser julio la ligera brisa que hacía nos helaba las piernas. La lluvia nos acompañó intermitentemente durante toda la actividad.

El camino es estrecho y adornado con mucha vegetación, predomina el verde, pero hay otros colores como el azul, amarillo y el blanco. Va paralelo a un cauce pequeño de agua con rocas esparcidas y montañas a ambos lados.

Al llegar al lago, lo bordeamos por la parte derecha hasta llegar al segundo lago de Juclar. Algo más arriba, a nuestra derecha, está el refugio de Juclar a 2310 metros de altura y en un lugar privilegiado. Un mirador natural precioso. Seguimos subiendo manteniendo el lago a nuestra izquierda y disfrutando de las vistas elevadas de la zona.

Cruzamos por en medio de los dos estanques y empezamos a subir. Un poco antes de alcanzar la cota máxima de esta excursión, 2440 metros, atravesaremos la frontera hacia Francia.

Superada esta parte, el tercer lago, el negre de Juclar, aparece en el horizonte. En menos de 20’ bajaremos hasta él y lo bordearemos por su parte derecha para empezar a bajar por el cauce que une este lago y el del Estagnol.

 En esta parte la niebla apareció creando una magnífica atmósfera para fotografiar.

También pudimos ver ranas ocultas entre la vegetación. Algunas incluso saltaban a nuestro paso.

En menos de 2 km y gracias a un llaneo por terreno rocoso, nos encontraremos con el cuarto estanque, el de Fontargente.

Tras bordear su parte norte el camino sigue entre los dos lagos con cierta pendiente durante 1 km.

En este punto nos cayó tal cantidad de agua que nos caló todo el tronco inferior. Por suerte, disfrutamos de la lluvia. Gracias al movimiento de recorrer los 2,5km que nos faltaban hasta el Pont de la Badalosa y al sol que apareció los últimos metros, pudimos mantenernos con buena temperatura.

Como el transporte termina a las 17:00, andamos por el asfalto hasta la furgoneta.

Una excursión que nos sorprendió por la variedad del clima y su variedad de paisajes.

Mañana sería la prueba para Verónica. Probaría atraerla hacia el fenomenal deporte de las vías ferratas con la ferrata le P’tychi en Savoie, Francia.

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