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Lac de Moiry – lac des Autannes – Diablon (3053m) – Basset de Levron , Val d’Anniviers, Valais, Suiza.

Bonita y exigente ruta circular que parte desde la misma presa de Moiry. Dicha presa se encuentra a una altura de 2262 metros, una vez la crucemos, subiremos por un camino bien marcado hasta girar a nuestra derecha en los postes señalizadores.

Después del magnífico día de ayer en el que disfrutamos de las ferratas Belvedere y Moiry, no queríamos tener muchas expectativas para el recorrido de hoy. La sensación de no esperar mucho de la ruta, ferrata o barranco siguiente era porque cada día parecía que no podía superarse, que la actividad realizada era espléndida. Tal vez por eso, fue una constante en la que el itinerario elegido fue extraordinario.

Las flores de colores y el verde nos acompañan durante los casi cuatro kilómetros hasta llegar al lago de Autannes, que aparece majestuoso en el primer llano después de los más de 400 metros de desnivel. Han instalado unas mesas de picnic donde poder disfrutar en medio de un circo de montañas de más de 3000 metros.

El lago de Autannes es alimentado por múltiples riachuelos y está bordeado por pasto verde.

Detalle de la subida desde lago de Autannes.

Desde aquí el pico Diablon, 3053m, no se ve.  Lo que sí veremos son dos colinas verdosas a las que accederemos de bajada. Nuestra cima queda más a la derecha. El inexistente camino es de prado que cambiará a roca suelta casi en la cima.

Un desnivel de otros casi 400 metros y 1km de distancia para alcanzar una cima, que no es la más alta, marcada por un montón considerable de piedras. Desde aquí el Diablon se ve, nos quedarán 5’ de travesía por la pequeña sierra, dirección a la presa de Moiry, hasta la cima.

En este punto ya se ve otro lago, el de Lona con sus tres estanques, que, durante mi ruta, estaban helados y con gran cantidad de nieve cubriendo el pasto.

Cima del Diablon.

Las vistas de la presa, el lago y el glacial de Moiry son magníficas. Si nos hemos ido girando cuando subíamos, observaremos con más amplitud las cimas colindantes que salen del circo donde está el triplete de Moiry. Mirando hacia la subida que acabamos de realizar y siguiendo la línea de la montaña más alta que tenemos en frente, veremos el majestuoso y abarrotado Mont Blanc, elevarse en la lejanía.

Ahora seguiremos dirección a las colinas que veíamos subiendo, al pasarlas, iremos perdiendo más altura con dirección izquierda, ya que a derecha tenemos un gran acantilado.

Casi llegando al final de nuestra bajada y antes de encontrarnos con la subida de la otra montaña, giraremos a la derecha por un caos de rocas. Con mucha cautela iremos perdiendo altura.

Detalle de la bajada hacia el estanque.

En julio había mucha nieve y tardamos cerca de una hora para llegar a uno de los estanques, tuvimos que hacer escalones en la nieve con los bastones porque no teníamos crampones y eso nos retrasó demasiado.

Aunque la perspectiva pueda engañar, la pendiente era considerable.

Los estanques se encontraban congelados parcialmente. El hielo creaba formas abstractas que, observadas desde una perspectiva cenital, atraían toda nuestra atención.

El valle es bastante solitario, en nuestro camino no nos cruzamos con nadie.

Para continuar, recorreremos en dirección contraria a la bajada desde el Diablon hasta alcanzar el camino que nos llevará hasta la presa Moiry.

Hasta ahí, el camino no se veía, desconozco si no hubiese nieve, aparecería alguno. La roca suelta es una constante. Una vez lleguemos al sendero, bajaremos por pista y con suerte veremos alguna que otra marmota.

Preciosa excursión que volvería a repetir en cualquier época del año. Muy variada y entretenida.

Al acabar la excursión nos quedamos a dormir en el mismo lugar que la noche anterior. Al día siguiente nos esperaba la ferrata Evolène si el tiempo lo permitía.

 

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