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Miradores glacial Alestch, travesía Bettmeralp-Bettmehorn 2647-Eggishorn 2869 y Ferrata Eggishorn, Suiza.

Ruta exigente, combinación de trasportes públicos, como el tren y la telecabina, caminata por los maravillosos y largos senderos suizos, realizar una travesía alpina con vistas privilegiadas por un camino escarpado y magníficas vistas del majestuoso glacial Alestch para terminar realizando la ferrata Eggishorn.


Al acabar la paella nos trasladamos unos 25 kilómetros hasta un aparcamiento cerca de Fiesch.

Empezamos en el mismo pueblo. Dejamos la furgo en el aparcamiento de la telecabina por 6 francos, 12h.  Cogimos el tren hasta Betten Talstation por 4,2 francos y de allí tomaremos otra telecabina por 9,8 francos que nos llevará hasta Bettmeralp.

Desde allí podemos subir en telecabina hasta el Bettmehorn, nosotros decidimos hacer esa ascensión caminando y disfrutando del lugar.

El camino al principio es de pasto, un lugar concurrido por lo fácil que es llegar con la telecabina. Después empezaremos a ganar altura rápidamente gracias a la considerable pendiente. La vegetación deja paso a las rocas y estas comparten lugar, en el poco espacio que queda, con el pasto verde.

Desde esta parte se empieza a ver el glacial Alestch. Una lengua extensa de hielo baja por el cauce que ha ido formando por la erosión, camino hacia el embalse alimentado por el río Massa. En ese mismo embalse disfrutamos de la vía ferrata del mismo nombre, Alestch

Detalle de la magnitud del glacial. ¿Podéis ver a las personas?

La última parte hasta llegar a la telecabina del Bettmehorn, iremos de roca en roca. Muchas personas suben en él y bajan andando. Es una opción si queremos pasar un día tranquilo o con niños pequeños.

Si conseguís apartar la vista del cautivador glacial Alestch y os giráis hacia Zermatt que está siguiendo la lengua del glacial aproximadamente, veremos en la lejanía esculpido, el Cervino.

A pocos metros la telecabina está el primer mirador oficial del glacial. En mi opinión, cualquier lugar es bueno y este, por el contrario, es mejor evitarlo por la cantidad de gente que se concentra en él.

Una vez allí, todavía nos queda subir hasta una cruz que marca la cima del Bettmehorn, 2647m.

El ascenso es duro, maderas a modo de peldaños harán que nuestros cuádriceps trabajen repetitivamente con nuestro peso. El cable de acero servirá de barandilla para dar seguridad y evitar una caída. Lo incómodo es cruzarse con gente. Para personas acostumbrados a la montaña y a las alturas, no entrañará ningún problema.

Al llegar a la cima del Bettmehorn encontramos marcas azules que seguían por la cresta. Al ver un mapa en la estación de la telecabina, vimos que se podía enlazar esta cima con el Eggishorn pero no estábamos seguros si necesitaríamos material especial o sí la cresta sería demasiado expuesta para nosotros. Caminamos siguiendo estas marcas y al poco rato de subir por el caos de rocas, nos cruzamos con varias personas y deducimos que el camino no entrañaría dificultad para nosotros, ya que estas personas se movían bastante mal por ese terreno.

En el lado izquierdo está el omnipresente glacial Alestch, con sus picos de más de 4000 metros como el Alestchhorn, Jungfau, Mönch e incluso el conocido Eiger, de 3970 metros. En el lado derecho están las praderas con el pasto verde y algunos pueblos como Fiescheralp, lugar donde cogeremos la última telecabina hasta Fiesch.

Gran parte del camino está equipado con cable y varillas de hierro clavadas en la roca. Imagino que más orientado para la época de hielo y nieve.

Cuando terminemos la cresta, bajaremos y después de subir un poco, habremos llegado al inicio de la ferrata. Un cartel con un muñeco escalando nos lo indicará.

Inicio de la ferrata Eggishorn

La ferrata empieza con una travesía lateral por un pequeño camino que divide la pendiente del pasto. En breve llegaremos una pared y con una unión de escaleras de aluminio, que hacen accesible los dos extremos de la montaña, alcanzaremos el otro lado.

Estas nos ayudarán a sortear un pequeño desfiladero. El puente tibetano no queda lejos. Un puente que no está muy tenso y a medida que te acercas al otro extremo dicha apreciación se confirma.

Hay opción de evitarlo por una pequeña travesía que supera por el lado izquierdo los 40 metros de puente. Para hacer la foto, si es por la tarde, a mí me gusta más desde este sitio, si es por la mañana, tendremos el sol el contra y podría ser una opción para fotografiar la silueta de la persona que lo atraviesa.

Cuando nosotros fuimos, el cable para evitar el puente estaba roto. En la parte más comprometida habían instalado unas cuerdas fijas.

La ferrata sube hacia la telecabina del Eggishorn atravesando una cresta con sube-baja. Hay una tirolina, pero estaba cerrada cuando pasamos.

 

Al alcanzar la telecabina, podemos continuar nuestra ruta hasta la cima del Eggishorn, a nosotros no nos dio tiempo.

A tener en cuenta, la última telecabina de bajada es a las 17:25, si llegamos tarde, nos tocará bajar los 1800 metros de desnivel hasta el aparcamiento en Fiesch.

La telecabina cuesta 18 francos con un 20% de descuento si mostramos otro billete.

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