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Ferrata le P’tychi, Savoie, Francia.

Una pared vertical y gris sobresale del espeso bosque. Dar con ella no fue fácil. Seguir el trazado una vez hemos empezado, tampoco.

La ferrata le P’tchi situada en Les Déserts, Savoie, Francia, es una ferrata psicológica. No tiene desplomes ni puentes de cable complicados, es una interesante opción para iniciar a alguien en este fascinante deporte, teniendo en cuenta la particularidad anteriormente escrita.

Travesías horizontales, con grapas y escalones, un puente de tablas y algunos tablones de madera usados para unir paredes serán algunos obstáculos que deberemos superar a medida que progresamos hasta la parte alta, que culmina sobre los 1200 metros de altura.

El aparcamiento, cerca de Les Favres, dirección a la cascada de la Doriaz, es amplio, con cabida para unos 30 vehículos.

El camino que nosotros tomamos, fue el que se ve al llegar con el coche, antes de aparcar. Atraviesa el campo de cultivo por una senda ancha al principio para luego difuminarse entre la vegetación y unirse 1km después con otra pista. Esta pista es la que marca el cartel indicativo de las dos ferratas.

Caminando a través del campo de cultivo.

En este mismo lugar está la ferrata más complicada Jules Carret. Como para mi pareja era su primera vez haciendo ferratas, preferimos hacer algo más asequible.

Después de 800 metros caminando bajo la sombra de un espeso bosque con una inclinación considerable, alcanzaremos el puente que nos ayudará a superar el cauce del agua que la cascada de La Doriaz alimenta. No tenemos que pasar el puente, a mano derecha hay una subida por un camino que nos lleva al inicio de la ferrata.

Descenso no apto para rodillas con problemas.

La ferrata de Le P’tychi empieza en la base de la cascada, pasas detrás de la caída de agua, camino equipado con cable, que tras subir en diagonal asegurado a la línea de vida, llega una zona confusa en la que no queda muy claro hacia donde ir.

En general está bastante mal indicado, el nombre de ninguna de las dos ferratas está escrito en las indicaciones, solo en el aparcamiento y a la salida de la misma.

Tras hacer una travesía por el lateral de la montaña rodeado de árboles y vegetación, el camino vuelve a subir y en 5’ llegaremos a la continuación de la vía.

Una gran pared se alza delante nuestra con grapas para pies y manos, además del cable de vida. Alcanzada una altura en la que sobresaldremos por encima de los árboles, veremos el pueblo de Lovettaz.

Avanzaremos lateralmente hacia la derecha sin complicaciones. Alternaremos travesía vertical y horizontal hasta llegar al final de la pared y hacer el cambio de piedra superando una grieta sin complicaciones. Me recordó a la ferrata Regina, sin llegar a estar tan separada.

Sorteado el cambio de pared, el camino sube para luego continuar horizontalmente, esta vez a la izquierda hasta llegar al único puente, con tablas de madera para el suelo. Bastante cómodo y sin complicaciones.

El camino sigue hacia la derecha y con ayuda de tablones de madera, seguiremos avanzando hasta llegar al último tramo vertical que nos dejará en la parte más alta del acantilado.

Nos encontramos dentro del bosque y nos quedan 2km de camino cómodo, casi llano, hasta el aparcamiento. Una ferrata agradable que se disfruta, tanto para los ya iniciados como para los nóveles.

Datos técnicos

Nivel – k3
Desplomes – 1, muy corto y sencillo.
Puentes – 1
Tirolina – 0
Pago – No

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