jueves, 10 de marzo de 2016

07-En moto por Arugan Bay


Al alquilar la moto nos dirigimos hacia el lado izquierdo según damos la espalda al mar. En seguida debajo Arugan Bay y a los pocos kilómetros alcanzamos un pequeño puente que su mayor atractivo es ver decenas de búfalos de agua disfrutando plácidamente de su charca. Cabe mencionar que al bajar de la moto y acercarme unos metros a ellos, algunos empezaron a levantarse mientras otros se pusieron alerta, así que me detuve y no me acerqué más. Prestar atención si lo intentáis.

En pocos kilómetros empezó a llover, me vino justo quitarme toda la ropa y quedarme en bañador. En unos minutos estaba todo el campo, la carretera y por supuesto nosotros, mojado. Nos daba algo igual porque la temperatura era correcta y no pasábamos frío.


Al parar de llover nos encontramos con un rebaño de vacas con cuernos, las típicas de Asia. Estaban cruzando la carretera. El terreno en los márgenes de la carretera es diferente a lo visto hasta ahora. Piedras redondas y grandes salen de un suelo arenoso, la vegetación es muy verde, está como mezclada entre selva y desierto. Un contraste realmente peculiar, nunca visto.


Vimos salir a un tuc-tuc de la parte izquierda, la que da al mar. Intuí que ahí debería haber algo, así que nos metimos con la moto.

Empezamos a sortear baches, charcos, zig zagueamos por un camino estrecho, unos 2 metros, cediendo el paso a algún que otro tuc-tuc hasta que el diluvio universal hizo su aparición y decidimos refugiarnos debajo de un árbol. Como refugio no nos sirvió, porque lo único que hacía era una ligera sombra. Entonces fue cuando salimos del nulo resguardo y disfrutamos de la lluvia en nuestro cuerpo, saltando como si nunca hubiéramos visto llover o como si estuviéramos esperando una lluvia que nunca llegaba, la cuestión es que fue una sensación para recordar, con solo un bañador, las chanclas y nada más, sintiendo esa lluvia de gotas gordas, cada gota era como si pudiera llenar un vaso de chupito, en medio de la nada, el camino de arena blanca se inundaba por momentos al no poder absorber todo el líquido que recibía, el olor a humedad y una cortina densa de agua que no nos dejaba ver muchos metros a lo lejos.

Dejó de llover y continuamos la marcha hasta llegar a un spot de surf. Una ola a derechas rompía cerca de la costa, al lado de una montaña de piedra redonda y negra. Cerca había algunos surfetas descansando.


La línea de costa se habría hacia la izquierda con más arena blanca. No pudimos meternos en el agua ya que estaba bastante agitada y se intuía corriente. La corriente es algo a tener en cuenta en esta zona, así que ir alerta.


Volvimos sobre nuestros pasos para comer una pedazo de pizza en el primer local que encuentras a mano izquierda según entras. Hay otro primero a mano derecha pero no pudimos comer porque estaba cerrado.

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