jueves, 18 de febrero de 2016

2-Kandy, una ciudad de paso.


Nuestro viaje nos llevó en 6h a Doha desde Madrid para después de una escala de 1h, que se nos pasó rápido mientras  cruzábamos un control de equipajes, tomar otro vuelo de 5h Hasta Colombo, la capital de Sri Lanka.

Cuando llegamos a Doha vimos que han terminado el nuevo aeropuerto internacional Hamad. Ahora los aviones no se quedan a más de 15' de La terminal como antes. Está completamente lleno de tiendas de diseñadores y marcas para los más pudientes. Hay más variedad para comer, hay wifi por todo en recinto y dispones de gran cantidad de ordenadores Mac con acceso a Internet gratuitos, algo de lo que carecen los aeropuertos españoles en los que he estado. No sólo no hay terminales dónde conectarte sino que el acceso wifi hay que pagarlo.

Siguen estando las exposiciones de coches de alta gama y el clásico sorteo de uno de ellos tras comprar algo por un valor determinado.
Nos dirigimos a la puerta de embarque y cuál fue mi sorpresa que a Anto ya mi nos subieron a clase business. Después de un vuelo de 6h que te suban de categoría es un lujo. Poder tumbarte como si estuvieras en una cama, disponer de una azafata que continuamente está a tú atención, incluso la comida, es diferente y te la sirven por partes, como es un restaurante, entrantes, primer plato, segundo y postre junto con la bebida que quieras, alcohólica o no.  Traen una carta de vinos donde poder elegir cuántos de ellos quieras. Una vez aterrizas, te dejan salir antes del avión antes para así no tener que esperar en el control de pasaporte o control de equipaje. Otro mundo.

La llegada al aeropuerto fue tranquila, al pasar el control de pasaportes el hombrecillo encargado de estos menesteres nos informó, tras preguntarnos cual era el plan que era mejor no ir a Colombo para tomar el tren que nos llevaría a Kandy. Nos propuso una opción que fue tomar un taxi hasta Veyangoda donde esperaríamos el tren de Colombo.

Algo que me gustó fue que al salir del aeropuerto no fuimos asaltados por conductores de taxi o tuc-tuc, casi tenemos que ofrecernos nosotros para que nos lleven.

Tomamos un taxi por 25$, que pienso fue caro, y en 40' llegamos a Veyangoda.

Estación de tren de Veyangoda al alba.

Compramos los billetes por 140Lkr, menos de un euro, y estuvimos esperando en la estación hora y media haya que llegó nuestro tren. Nos montamos en los vagones de segunda clase, sin lugar para sentarnos ya que el tren provenía de colombo y ya estaban llenos.


Tras colocar nuestras mochilas en los altillos empecé a pensar que las siguientes horas iban a ser dudas después de haber viajado más de 11h en avión, una escala y un trayecto en taxi.

Mientras transcurrían los minutos noté como nos miraban los locales. Unas miradas de curiosidad y respeto, como si quisieran hablar pero que tenían vergüenza de dar el paso inicial, hasta que un chico cedió su asiento a Anto. Acto seguido una chica, que resultó ser la hermana del chico, le hizo un hueco a Carmen. Un hombre se levantó y su mujer me indicó con un gesto que me sentara, no pude resistirme, el cansancio me estaba pasando factura.

La amable pareja que nos hizo más ameno el trayecto en tren.

Lo siguiente fue una de las mejores experiencias que he tenido con gente local. De una forma muy natural nos invitaron a comer la comida que llevaban para su camino hasta Badulla, una salsa con cebolla y más ingredientes metida en unas rodajas de pan con molla. Fuimos entablando conversación y nuestro viaje fue mucho más ameno.  Aquí podéis ampliar la lectura sobre este suceso.

La hija alucinando con Carmen.

Os dejo este enlace donde podéis leer con más detalle el fantástico trayecto y la vivencia con esta maravillosa familia.

Cuando llegamos a la estación negociamos un tuc-tuc para que nos llevará al buscar nombre hotel por 200 Lkr. En 15' llegamos al lugar habiendo parado antes en un pequeño mirador para ver las vistas sobre Kandy.

Nuestro anfitrión no nos esperaba tan pronto y tras invitarnos a un zumo de mango nos informo que necesitaba 25' para preparar dos de las 3 habitaciones.

El hotel está situado en la ladera de una montaña con vistas al lago poner nombre del lago. Las habitaciones son amplias y están limpias. Carecen de mosquitera pero en la época que fuimos no la necesitamos.

No nos importó que no nos esperaran tan pronto.

Tras descansar unas horas fuimos a ver Kandy. Esta ciudad es la segunda más grande, después de Colombo, del país.


La ciudad en si es bastante fea. Sus mayores atractivos son ver la vida cotidiana de sus gentes, el lago, que no impresiona, algunos templos y ser la base para visitar otros destinos.

El buda más alto de la ciudad a la derecha de la instantanea.

Nuestra idea principal era visitar algunas ciudades antiguas como, Polonnaruwa, Dambulla, Anuradhapura y Mihintale. Pero modificamos nuestro itinerario para pasar unos días en Maldivas.

Tras caminar y estirar nuestros agarrotados músculos por el largo viaje, negociamos dos tuc-tuc por 200Lkr cada uno para que nos llevarán al Buda más grande de Kandy, situado en una colina, en frente de nuestro alojamiento.

Macacos comunes en la ciudad, cuidado con ellos.

El templo no tiene ningún atractivo si has estado en Tailandia o Vietnam.  cualquiera de ellos tiene mayor interés. Si no es así, merece la visita. Incluso, es un buen lugar para hacer una panorámica de la ciudad si no hay mucha polución.

Durante nuestra estancia nos ofrecieron tanto conductores de tuc-tuc como el anfitrión opciones para hacer. Finalmente, a última hora de la noche decidimos llamar a uno que nos haría un tour en furgoneta para 8 desde Kandy hasta Nuwara Eliya.

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