jueves, 18 de diciembre de 2014

El reino del tigre, chiang Mai, Tailandia




Tengo que decir que soy un amante de los animales. Desde siempre me han fascinado, todos, absolutamente todos. Cuando he visto alguno, lo he tocado, me daba igual lo que me decían en casa, “no toques a ningún perro tras una cancela, te puede morder” a mi me daba igual, yo miraba al animal a los ojos y sabía si podía meter la mano o no. Recuerdo el caso de un amigo al que un doberman le arrancó los músculos de un brazo por meter la mano para acariciarlo. Teniendo un caso así tan cerca debería haber cambiado mi forma de actuar, pero no.

Os cuento esto para que entendáis un poco mejor mi reacción y mi texto al visitar el maldito lugar que visité. El reino del tigre, en la ciudad de Chiang Mai.

Conducía con la moto alquilada. Mientras me iba acercando vi un aparcamiento lleno de vehículos que habían llevado a turistas. El retraso del gps me hizo pensar que ese no era mi destino, menos mal, porque se parecía a los circos de los que suelo huir. En unos minutos mi gps me marcó que me había saltado el lugar que buscaba. Mierda, no me jodas que era ahí atrás, pensé. Pues si, era ese enorme aparcamiento la antesala del circo.

Tras coger unos tickets que te indicaban el número de personas que éramos, atravesamos una barrera, aparcamos nuestra moto y nos dirigimos a sacar la entrada para ver a estos preciosos animales.

Tienes varias opciones para comprar. Los tienen clasificados por tamaños, los más pequeños, los pequeños, los medianos y los grandes. Puedes escogerlos individualmente o los diferentes paquetes que ellos ya han hecho pensando naturalmente en que la gente quiere ver a los más pequeños y/o a los más grandes, incluyéndolos juntos en los paquetes más caros, mientras que en los paquetes inferiores te añaden al pequeño y al mediano constantemente. Un circo preparado para sacar el máximo rendimiento a un negocio. Un maldito negocio en que los tigres salen perdiendo como en otros muchos casos donde los animales son sometidos a barbaries para que algún ***** se lucre.

Son unos animales espectaculares.

Una vez compras la entrada te diriges a la puerta donde tras atravesarla encuentras una enorme jaula con pájaros. Si seguimos recto atravesamos un pequeño laguito y damos con el primer horror, el lugar donde están los tigres más pequeños.

Un recinto de unos 70m2 separados por una valla metálica, donde los turistas pueden esperar medianamente cómodos su ansiado turno,.

Tienes una pantalla LCD de 32” donde van apareciendo unos números de cuatro cifras. Esos números coinciden con los de tu entrada.

El pequeño adormilado.

Yo visité primero los medianos. Al ser los menos visitados no tuve que esperar y solo entré con una pareja dentro de la jaula. El adiestrador o el ejecutor, no se como denominarlo, estaba con nosotros y nos indicaba que hacer y que no hacer. Sobre todo nos informaba de que posáramos, que nos pusiéramos detrás del pobre tigre recostados, que les acariciáramos el lomo y que no les tocáramos la cabeza.

En la jaula había una pequeña charca artificial donde los animales se podían zambullir o beber. Estuve con unos 4 tigres medianos. Ya esta primera toma no me gustó mucho, pero al menos los animales estaban tranquilos e incluso jugaban. Parecían estar bien. Nada más lejos de la realidad.

La hora a la que fui fue a las 16, y a las 18 cierran, así que cuando yo fui la gran parte de los turistas ya se habían ido. De ahí mi sensación de que estaban bien y porque al ser los medianos, estoy seguro de que no había entrado mucha gente con ellos.

Salí de la jaula a los 15’. Otra cosa es que me pareció que el tiempo era suficiente, porque al ser 15’ significa que cada hora pueden entrar 4 grupos. Desde mi desconocimiento total, creo que 4 grupos por hora, son muchos, ya que durante mis primeros minutos en la jaula éramos 3 personas y calculé 3 personas por 4 grupos por hora son 9 los que pueden entrar por hora. Resultó que no entraban más porque no había disponibles más grupos. Después de ese tiempo entraron dos chicas más un grupo de 5 chicos. Eso son 10 personas cada 15’ cómo mínimo si hay gente, claro está si hay gente disponible. Cada hora son 40 personas. Cada día son 360 personas, siempre que haya gente. Pongamos que entran la mitad, 180 personas cada día, durante los 7 días de la semana por los 3 meses de temporada alta son 15120 personas. No cuento los que visitan el lugar en temporada media ni en baja.

Me dirigía hacia la jaula de los pequeños porque en la de los grandes había gente. Al llegar me dijeron que me tenía 30’ de espera. Me senté en los bancos y me puse a observar a los preciosos gatitos gigantes.

Al principio me quedé embobado viéndolos, pero me puse a hablar y miraba de vez en cuando. Justo antes de entrar me empecé observar conductas raras en los cachorritos. Un entrar y salir de personas al recinto, todos queriéndose hacer la foto de rigor con los animalejos. Ellos intentaban irse a un lugar apartado, por lo general a las esquinas o si estas estaban ocupadas a donde no hubiera gente, a la reja no se acercaban porque también estaban los ansiosos que esperaban su turno esperando a que se acercaran para llamar su atención, ya sea con una voz, movimientos rápidos o con sus cámaras.

La cara de estos animales mostraba cansancio, agotamiento. Me imaginé a mi mismo cuando tengo mucho sueño y no consigo conciliarlo por algún ruido, porque esté incómodo o porque la teína no me deje. Seguro que vosotros habéis tenido esa sensación. Ojos cansados, intentas cerrarlos pero no puedes, las venas de las sienes te laten, los ojos te pesan, estás reventado pero no concilias el sueño. Así estaban esos animales. La irritabilidad se palpaba en el aire. Algunos se peleaban entre ellos. Cuando intentaban irse a descansar a algún lado de la estancia los subnormales, porque no tienen otro nombre, que estaban dentro, contratados para tal fin, les cogían de los rabos y les estiraban hacia los turistas.

A estos por suerte los dejaron descansar unos segundos.

Cuando llegó mi turno entré pero no quería participar en ese circo. Me senté cerca de uno y este se fue, no lo seguí y cuando el trabajador me lo acercó le dije que no, que lo dejara, ya vendría él si quería, no deseaba obligar al pequeño tigre a hacer nada que no quisiera. Si la decisión del animal era no estar conmigo, no me importaba. Podría disfrutar haciéndole fotos con mi 24-70 mm.

Mientras me tumbé buscando una perspectiva, uno se subió encima mía y empezó a hacerme caso. Vino otro y se unió a la fiesta, incluso llegué a tener a tres a mi alrededor más un modelo que posaba tranquilamente delante de mi cámara a escasos 50 cm de mi objetivo.


Mi carácter cambió, sentí que al menos estaban conmigo porque querían estar, no porque un gilipollas le tirara del rabo y me lo acercara. Pude coger a alguno, eso sí, en cuando el quiso irse lo dejé que se deslizara entre mis manos.

Cuando me llevaron a donde estaban otros más pequeñitos me di cuenta que tenía que salir de allí. Me estaba causando mal el continuar dentro. Estos pequeñazos estaban en una esquina totalmente dormidos, muy cansados, los intentaron mover para acercármelos y no podían ni abrir los ojos, seguían durmiendo como podían. En seguida les dije que era suficiente, que ya me marchaba para que al menos pudieran descansar un poco hasta que llegara el siguiente turista.

Tras dejar la jaula atrás, topas con 4 jaulas donde hay dentro tigres albinos. Unas pequeñas jaulas de 3x3 en las que se tumban y no hacen nada más. Penoso.

Al salir de ese recinto cogí mi entrada para los tigres grandes y se la di al primer turista que entró. No podía seguir allí dentro, necesitaba irme, se me puso un nudo en el estómago, tenía que darme el aire. Sentí impotencia que no poder parar aquello.

Recuerdo la primera vez que estuve en Tailandia. Visité los tigres que hay en Kanchanaburi. Están en un templo con los monjes y es una experiencia totalmente diferente, recomendable 100%.

Es bastante más cara, pero es mucho más enriquecedora. Os dejo un enlace sobre los recuerdos de Kanchanaburi, a 3,5h de Bangkok en autobús.


No contribuyáis a este maltrato y abuso.

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