jueves, 27 de noviembre de 2014

Dos visiones de un mismo lugar, Khao San Road





Khao San  road es una famosa calle de Tailandia donde mochileros, puestos de comida, locales para tatuarse, vendedores ambulantes, hostels y un sin fin de atracciones más se unen para hacer un conjunto que en su día fue algo original y que hoy tiene dos caras. 

De estas dos caras voy a escribir en el blog.

Dependiendo con que ojos miremos esta zona nos llevaremos una impresión u otra. Diferentes sensaciones para un mismo lugar. La forma que queráis ver Khao San road, dependerá de vosotros, pero solo por un tiempo determinado, porque está cambiando rápidamente, tan rápido que la primera vez que visité la ciudad de Bangkok, en el 2010, y por segunda vez en el 2011 noté un cambio, pero no ha sido hasta esta vez, en 2014 donde la diferencia ha sido muy acusada, tanto que no creo que vuelva a este país.

Esperando la comida en uno de los muchos puestos de comida.

Comencemos con las dos visiones del autor.

Khao San road es un paraíso para el mochilero viajero. Hoteles de precio bajo a medio se apelotonan en un conjunto de calles donde por unos pocos euros puedes conseguir un lugar donde dormir.

Bien conexionado con los dos aeropuertos de Bangkok, mediante taxi, autobús o furgoneta común. Puedes llegar a este lugar por unos 700Thb (la moneda de Tailandia es el Bath) en taxi o unos 150Thb en autobús. También puedes salir de él por 300Thb en furgoneta común.

El alimentarse tampoco es problema, por unos 70 céntimos de euro, 30Thb, puedes degustar unos nuddles con pollo, tortilla, un surtido de verduras y una salsa dulce picante en las decenas de puestos callejeros que se aglutinan por la calle. Si añadimos 20Thb más tendremos fruta de postre, tanto piña, mango, sandía o plátano, que entregan al mochilero en una bolsita de plástico transparente y un palillo para poder llevarse los trocitos a la boca. Pero, falta la bebida. Pues añadimos 30Thb más y disfrutaremos de unos jugosos zumos realizados en el mismo momento. SI lo que nos gusta es deleitarnos con unos milk shake, disponemos, por 40 Thb, de coco, banana, piña, mango, naranja o sandía. Comer en esta calle es un placer para el paladar.

En los puestos callejeros podemos encontrar ropa a precios realmente baratos. Chanclas que por 2€ conseguirán que nuestros pies estén descansados del caluroso zapato, si es que llevamos zapatos, porque realmente podemos pasar los días sin ponernos unos cerrados, o simplemente hacer un cambio a las descastadas flip flops que compramos durante nuestro viaje por Asia.

En Khao San podemos acceder a cajeros automáticos, consultar en diferentes agencias la manera de ir a otras partes del país, ya sea en avión o autobús, además podemos sacar el visado para ir a otros países cercanos como Camboya, Vietnam o Laos.

Es un buen lugar para conocer a otros mochileros, un lugar de encuentro donde quedar con otros viajeros que hayamos conocido en el norte o en el sur incluso en otro país asiático.

Tráfico en una de las calles cercanas a Khao San road.

Lo que realmente puede gustarnos más es relajarnos en las tumbonas bien acolchadas colocadas en la misma calle, disfrutando de un masaje de pies, espalda y hombros. Por 200Thb disfrutaremos de 1h de placer dejándonos masajear por unas manos expertas. Si no nos gusta estar en la calle bajo la atenta mirada de cualquier transeúnte, podemos acercarnos a otros tantos locales donde disfrutar del masaje en un ambiente más discreto.

El principio del Khao San del futuro

Los mochileros se entremezclan con los turistas. Los mochileros se están quedando sin ese espacio donde conocer a otros semejantes, sin conseguir alojamientos a unos precios acordes con el lugar y algo más importante, de la autenticidad de una de las calles que tuvo su auge en la década de los 70, un lugar que por el rápido cambio que está sufriendo, está quedándose limitado a un grupo de jóvenes que vienen al país a disfrutar de fiestas con alcohol, setas alucinógenas a unos precios más reducidos que en su país y a intentar follarse a todo lo que se mueva, tanto hombres como mujeres.

Salir a la calle y pavonearse en lo más común. Niñatos con camisetas sin mangas, gorras, chanclas, moda al más puro estilo playero, heredado de los surfistas californianos, pero al menos los surfistas son auténticos, estos sin embargo, son “victims fashion” unos personajes a los que únicamente les importa volver a su país de origen con gran cantidad de fotos de sus fiestas locas, al más puro estilo “Resacón en Tailandia”, en las cuales posan con la lengua fuera, levantando su botellón de cerveza local, la cerveza Chang, o algo más ridículo que es con los dos dedos como si simularan victoria o paz pero en horizontal. La idiotez humana no tiene límites, y aquí en Tailandia menos.

Las niñas tampoco se quedan atrás. Ataviadas con mini vestidos, similares a los que llevan las putas tailandesas, y no me refiero a que todas las tailandesas son putas, sino a las putas de verdad. Bien maquilladas y con sus bolsitos. De momento se han dejado los tacones en casa, pero démosles tiempo ya los traerán.

Se sientan con las piernas bien cruzadas, no por mucho tiempo ya que lo que desean es abrirlas, fumando o tomando un zumo de fruta exótica, por supuesto hacen la foto para subirla al Instagram o al Facebook o porque no, a los dos, cuesta lo mismo y lo ve más gente, hoy en día hay que subirlo todo a las redes sociales, si no, no cuenta. Una foto en la que aparecen morritos, esos morritos que ponen las niñas monas porque piensan que les quedan mejor. Si quieres labios gordos, opérate que en Tailandia, es más barato y tienen experiencia. En unos años se darán cuenta que ese gesto de sacar morritos y forzar esa zona de la piel les estará causando tener arrugas pronunciadas, así que repito, opérate que te saldrá mejor, porque si no tendrás que operarte igual para quitarte las arrugas.

Suelen ir en grupos de 3 e incluso 5. Buscando miradas del género masculino. En esta calle no es difícil conseguir revolcarse sin pagar. Pillarse un buen ciego de alcohol a precios ridículos. Unos colocones que en su país les costarían decenas de euros. Y lo bonito que es deambular por Khao San road con una big Chang, tan big que es de 1l.

Si es que llegar de unas vacaciones en un país Asiático como Tailandia es la leche. Aterrizas en tu país con la piel tostada por el sofocante sol, traer esas fotos de unos vehículos tan diferentes a los del país de origen, esas gentes de piel oscura que a menudo van sin zapatillas por una mega urbe, es de lo más chic.

Los famosos tuc-tuc.

Creen estos grupos de jóvenes que por estar en un país aparentemente pobre, pueden hacer lo que quieran, al más puro estilo de la película anteriormente nombrada. Nada más lejos de la realidad. Este país es toda una potencia en cuanto a turismo. Sorprendidos quedarán esos incautos en país extranjero si los cogen con marihuana, hachís o droga diferente. Tal vez se libren con un soborno, uno que les dejará los bolsillos bien vacíos, o tal vez, aún sobornando al policía de turno, peguen con sus huesos en una celda oscura, húmeda, con poca higiene y acaben siendo la putita de alguien.

Como podéis ver la hipiosa calle de Khao San está dejando paso a las hordas de jóvenes victimas de la moda. Una moda que ahora es irse de fiesta a un país lejano, cuanto más mejor, del de origen.

Tenéis visiones de una misma calle, vista por uno mismo. No dejan de ser opiniones mías llevadas a unos extremos realmente limitados, es decir, sin exagerar.

Si tenéis pensado venir a Tailandia, es lo que os encontraréis por todo el país. Ya no hablo de las fiestas en las diferentes playas, unas playas paradisíacas, en las que la marcha está asegurada.


Viaje a Tailandia

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