miércoles, 16 de julio de 2014

13 – Uniendo el trekking de Langtang y el de Gosainkunda


El Sherpa lodge ha sido completamente para mi solo, resulta que en la parte de arriba hay habitaciones con baño y al final, hay un baño, así que no hace falta bajar hasta el otro.

La espectacular habitación compartida con ratones.

Pago 2000NPR y bajamos por el mismo camino que de subida, solo que esta vez una vez pasado Bamboo y un poco más abajo, por Pahare hotel, nos desviaremos hacia la izquierda colina arriba. Aquí es donde se unen ambas rutas.

Barranco con un ruido ensordecedor que por las noches no cesaba.

Nos encontramos a unos 1700m de altura. La vegetación es prácticamente la misma, con la diferencia que el bosque lo dejamos y el protagonista ahora es el bambú. Está en todas partes.

Tras ascender por un camino escalonado en la mayor parte, alcanzamos un pequeño local donde reponer fuerzas. Han sido 315 metros de subida sin respiro.

Desde esta parte ya se ve bien Thulo Syaphru. Se levanta sobre una colina a lo lejos. También se puede ver un blanco chorten.

Ahora nos toca perder altura, con lo que cuesta ganarla. Bajaremos 80m y gracias a un largo puente tibetano, atravesaremos el Chopche khola. Khola significa río.

El puente tibetano. Se encuentran muchos durante estas dos rutas.

El camino vuelve a subir por terreno pedregoso y húmedo a tramos, en otros será polvoriento.

Recomponiendo la carga sobre la pobre mula.

El paisaje cambia radicalmente. Ahora tenemos unos espectaculares campos de labranza situados en la colina que iremos dejando a ambos lados del camino mientras vamos subiendo. Nos quedarán unos 300 metros y alcanzaremos el pueblo Thulo Syaphru.

A medida que vamos dejando casas atrás, van apareciendo niños semidesnudos pidiendo el maldito chocolate. Supongo que como son casi bebés, los llevan sin parte de abajo para evitar tener que limpiar constantemente la ropa, así con eso suelto, puede hacerlo donde les venga en gana.

Thulo Syaphru.

El estrecho camino y polvoriento va atravesando el pueblo. Casas de madera bastante viejas, 2 construcciones nuevas que por lo que leo serán hoteles, pero no hoteles como estamos acostumbrados, más bien lodges.

Una vez estamos casi lo más alto del pueblo, empecé a ver solo a ancianos. Personas mayores haciendo lo que pienso son sus rutinas. Una anciana sentada en el suelo al lado de un montón de piedras y provista de un martillo, va pegando golpes a las rocas destruyéndolas hasta dejar el material casi en polvo, todo eso con un solo brazo. Otro hombre mayor, golpea con un martillo la caña del bambú partiéndola, después va separándola creando una especie de láminas de bambú, consiguiendo así unas tiras flexibles y enormemente fuertes. Uno de sus usos es para unir palos, a modo de cuerda. Otra señora teje en el porche  de su casa, indicándome que mire su colección y que compre algo.

A las 15:00 el sol se ha ido por completo. Nos llega su luz pero no su calor, está oculto detrás de la montaña.

Después de 5h de caminar, una ducha y un estupendo arroz frito con tortilla junto con otros ingredientes, me voy a pasear con mi cámara por el pequeño pueblo.

Pequeña visión del pueblo desde mi lodge.

Cierto es que no es muy grande, y que si quieres ver algo has de subir o bajar, no hay nada plano. Subo y encuentro un letrero que pone ciber café!!! Flipo!! En medio de unas montañas, a 2250 metros de altitud y esta gente tiene Internet. Entro y pido precio, 1’ – 5 NPR. Bueno, no es barato, pero para ser donde estamos, está genial. Acepto y me fijo que la conexión es por módem, como las que teníamos hace 15 años en España. Da igual, para mandar un mail a casa informando que al final estarán un día más de lo esperado sin saber de mí, me basta.

Termino en el ciber y prosigo mi caminar. Aparecen niños que juegan con el fino polvo y las duras rocas. Hay dos que van lanzando piedras colina abajo, hasta que me ven, me miran como que están haciendo algo mal y se creen que les voy a reñir. Los ignoro para que sigan con sus travesuras y diversión. No se quedan muy tranquilos. El más pequeño le dice algo al mayor y este suelta la piedra y coge polvo…no sabe que hacer muy bien con él, me mira, lo suelta, se va, vuelve, se agacha y el pequeño le dice algo, le sacude el polvo y los dos se van mirándome. Les sigo despacio y se meten en una casa. No les gusto, jajaja.

Dos granujas haciendo de las suyas.

Quitando las malas hierbas.

A las 18:30 tengo la cena, he visto que detrás de un pequeño mostrador tienen latas de atún!!! Hoy es el día, hoy me doy un festín. Pregunto si tienen tomate natural y bingo! Bocadillo de tomate con atún. Una delicia a estas alturas del viaje y a 2250m.


Mañana nos toca subir 1100 metros hasta Chandanbari.

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