jueves, 10 de julio de 2014

12 – Empezamos a bajar



Me despierto con el ruido del motor de un helicóptero, algo no ha de ir bien si está por aquí. Esta noche ha hecho frío, he notado los pies fresquitos, espero que el aviso sea de ahora y no de ayer, por ahí arriba tienen que estar a muchos grados bajo cero.

Me levanto, cojo el 70-200 y me dirijo al helipuerto, señalizado con un círculo de piedras y una H, también de piedras, en medio.

El helicóptero se está yendo. Hay alguien junto a macutos de material. Es una chica. Parece todo correcto, los más agitados son los tibetanos que aguardan al pájaro, buscándolo entre las montañas, se ha dirigido hacia la parte del paso de Ganjala.

Helicóptero de rescate en acción. :D

No tarda en aparecer, trae a otra chica, llevan la misma ropa. El helicóptero carga con keroseno de unas botellas de plástico y lo que sobra se lo reparten los locales. Ahora entiendo el ajetreo.

Parece que una de las chicas ha tenido algún problema en el tobillo y han tenido que ser rescatadas.

¿Reconocéis al pequeño individuo de la derecha?

Después de desayunar quedo con Singe que a las 13:00 empezaremos a bajar hacia Langtang. En teoría hoy subiríamos otro pico, un casi 5000 m, pero hay viento y no es muy seguro, menos mal, jajaja. De todas formas no me apetece tener esa sensación de palpitación en mi cabeza, así que empezaremos a bajar.

Visito los dos templos de la zona, hay que tener devoción para construirlos a esta altura.

Después de comer, patatas fritas con huevo, empezamos a bajar.

La comida es lo que peor llevo, es muy monótona, además ya no hay carne, si no se muere algún animal no comen nada de carne.

El camino de bajada se hace pesado, son solo dos horas pero empiezo a estar cansado. Es la misma ruta que de subida.

En Langtang nos alojamos en el mismo lugar, y casualmente, cuando me voy a duchar no hay agua caliente, empiezo a pensar que nunca la hay, simplemente la ofertan y cuando la vas a tomar, pues ya estás alojado. Mejor comprobarlo antes de decidirse.

¿Dónde está el pajarito?

A las 16:15 sube una niebla que se va tragando el valle poco a poco, en 20’ no ves a más de 40 metros. Algo que me sorprende es que tal como viene, se va. Una vez se ha tragado el pueblo, vuelve hacia abajo por donde vino.

Las nubes tragándose el pueblo literalmente.

Por la tarde decido ir a recorrer el pueblo nuevamente, ya lo hice al subir, pero no hay mucho más que hacer.

Noto el frío en la parte de la cara que no tengo cubierta, es un frío que te corta como si de un cuchillo fuera. Encuentro dos niños y una niña que están apurando las ultimas horas de luz jugueteando  sobre la vegetación. Ella es la que manda aparentemente, los dos enanos la siguen hacia donde ella va. No se han percatado de mi presencia o si lo han hecho, ni se inmutan porque siguen a lo suyo.

Disfrutando de las últimas horas de luz antes de que sus madres los reclamen.

Me imagino con mi mente europea lo que tiene que ser vivir apartado de otros niños. Aquí solo pueden jugar con los niños que hay, no vienen más. Si coincide tu nacimiento con el del vecino genial, podréis jugar, si da la casualidad que naces y en años próximos no nace nadie más...¿qué puedes hacer? ¿Con quién jugarás?
Inmediatamente dejo paso a la mente cosmopolita, ¿Son menos felices por ese pequeño  caso? lo dudo, es más, dudo que sean conscientes, seguramente disfrutarían igual, pero en vez de con niños, con adultos, irían con ellos a buscar leña, alimentar a los animales o probablemente los adultos se las ingenien para que los niños se diviertan.

Definición de cosmopolita, adj. [Persona] que ha vivido en muchos países y que conoce sus costumbres.
No he vivido en ningún país que no sea España, pero no encontré otra definición mejor para lo que quería expresar.

Aquí venían hacia mi.

Cuando estuvieron cerca les hice un gesto como para poder tomarles unas fotos. La niña asintió y levanté mi cámara. Inmediatamente los dos guardaespaldas se pararon y el más avispado empezó a chillar como un loco. Por los gestos que hacía entendí que le decía a la niña que no me acercara y que no se hiciera fotos.

El boceador.

Afortunadamente, la niña no le hizo ni caso, para eso ella era la líder.

Le hice señas para que viera la foto que acababa de tomar y la alegría de verse en el lcd fue tal, que dijo algo y corriendo vinieron los dos a verla.

Empezaron a pedirme que les hiciera fotos, y en seguida venían para verse a través de la pantalla, se alejaban un metro y en cuanto levantaba la cámara para disparar, no me dejaban encuadrar y venían corriendo a ver si quien llegaba antes.

Conseguimos los 4 pasar un buen rato sin tener ninguno un idioma común.




Al día siguiente, después de pagar 2700NPR, continuamos nuestro camino hasta Lama Hotel sin ninguna novedad.

Anterior                             Índice                              Siguiente

0 comentarios:

Publicar un comentario