jueves, 10 de julio de 2014

11 – Kyanjin Gomba



Otra noche más sin descansar. A este ritmo no podré aguantar los 10 días.

Pago 2300NPR y emprendemos la marcha. Suave, solo 300 metros de desnivel hasta Kyanjin Gomba, unas 3 horas.


Panorámica de Langtang.

El camino es bastante llano, sube muy suavemente, casi ni notas que lo estás haciendo. A medida que asciendo me voy cruzando con otros trekkers que ya vienen de bajada. Realmente hay pocos, estamos en temporada baja.

El paisaje cambia a medida que ascendemos.

Vamos haciendo más paradas de lo habitual, hemos salido a las 9:00 y si el tiempo es el que dice el guía, a las 12:00 estaríamos arriba.

El polvo es una constante, un verdadero coñazo. Es tan fino que cuando te das cuenta tienes la nariz completamente embarrada, la ropa polvorienta y la cámara, menos mal que está sellada porque si no ya tendría las típicas motitas de polvo en el sensor.

Dejamos alguna estupa por el camino, con su color blanco inmaculado. Su perfecto estado de pintura me hace pensar que recibe varias pasadas de color durante el año.

Estupa en medio el camino.

Kyanjin Gomba está situado en medio del valle, encima de una meseta, desde su lado derecho, según sentido de ascensión, tenemos el paso de Ganjala, que para hacerlo necesitas pernoctar dos días en tienda de campaña. En el lado opuesto, un precioso circo con dos glaciares y algunas cimas pertenecientes al Tibet..

Primeras vistas del pueblo de Kyajin Gomba.

Debe de haber unos 40 construcciones, y de ellas tal vez 25 sean alojamientos. Los caballos, 4 para ser exactos, campan a sus anchas, no tienen cercos, van  caminando y descansando según vean.

Hoy dormiremos en Trekkers om. Es nuevo, las habitaciones tienen camas dobles y por fin, son camas con buenos colchones, supongo que porque son nuevos.

Algunas tienen baño privado. Las que no tienen baño en la habitación, lo tienen en planta. Las separaciones son igual que las de los otros sitios, planchas de madera fina, 4mm tal vez.

Me voy a recorrer el pueblo, no es muy grande. Hacia el Este veo a unos niños jugando, me acerco a ve que están haciendo y a medida que lo hago veo que están tirando piedras colina abajo. Estoy cerca de ellos, no se han percatado de mi presencia. Me viene a la cabeza que como se giren y me tiren una piedra, me dan seguro. Se giran y les veo la cara, tienen cara de malos, ya está, pedrazo que me llevo, pero no, me miran sorprendidos, con esa cara de que saben que están haciendo algo malo pero no saben muy bien si les voy a decir algo. Me ven la cámara y se tiran a por ella, quieren ver fotos.

Moviendo piedras colina abajo.

En seguida se contentan y se ponen a posar delante de mi cámara, son unos granujas que están pasando el rato hasta la hora de la cena, como después pude comprobar.

Sudadera Angry birds...lo último en Nepal. :D

Tienen la cara quemada por las duras condiciones de vida en las que viven.

Terminamos de comer y después de descansar una hora nos ponemos en marcha hacia el Kyanjin Ri, 4779 metros.

La subida me hace sentir que mis senos nasales palpiten como si hubiera corrido 10km, siento que la piel de la frente no se puede estirar más. El mal de altura me está cogiendo. Aún así sigo con un paso pausado pero continuo.

Fuerte pendiente hacia el Kyanjin Ri, 4779 metros.

Polvo, y más polvo. La nariz se me está taponando. Como si no tuviera suficiente con la cabeza, que parece que me va a estallar, ahora me cuesta respirar por la nariz, al respirar por la boca, los labios se me secan, el cacao no es suficiente.

Llego a un momento que la piel de la frente se tiene que estar agrietando porque la sensación es que no hay más piel para estirar.

En una hora y media alcanzamos la cima, está llena de banderas de oración, la vista del pueblo es espectacular, se ve claramente la meseta donde está situado. Hacia el lado opuesto, el enorme circo y los dos glaciares.

Singe y yo en la cima.

Kanjin Gomba bajo nuestros pies.

Detrás de ese enorme glacial y macizo de roca, el Tibet.

Hay un camino que continua hasta otra cima, desconozco cual es, pero si que veo que es un poco más alta, tal vez 100m.

En cuanto se esconde el sol, empezamos la bajada, mi cabeza no me deja disfrutar todo lo que podría.

Últimos rayos iluminando la montaña.

En cuanto llegamos al guest house, pedimos la cena, esta vez me doy un lujo, un bote de piña, 500NPR, necesito soltar líquidos o reventaré.

Después de la cena, parece que la cosa mejora, pero en cuento hago un movimiento más rápido de la cuenta, me palpita la cabeza.

Como ya es de noche, decido ir a hacer fotos nocturnas.

Ya había visto un lugar ideal para colocar el trípode así que voy hacia allí, no debe de estar a más de 250m pero tardo como 15’. Si pudiera, me drenaba la cabeza.

No hace ni frío ni calor, estamos a 0ºC, jajaja. Coloco el trípode y disparo. Una exposición de 10’. Mientras me voy a dar una vuelta, si me quedo quieto los pies se me hielan y las manos igual. Vuelvo a donde dejé la cámara y faltan 2’. Oigo un ruido, la noche es oscura, pero la luna ilumina algo, veo mi sombra. Me fijo en el camino que he hecho y veo un bulto enorme. Pienso, “joder, que coño es eso, juraría que antes no estaba ¿tal vez una roca?, no puede ser, si acabo de venir de ahí. Enciendo el frontal y aparecen dos ojos muy bajos. DIOS!!! ¿Pero que demonios es eso? ¿Un Yak? ¿Un leopardo de las nieves? Sea lo que sea, apago la luz, pero antes de hacerlo aparecen dos ojos más, así que hay 2 animales que se dirigen hacia mí, pero un momento, se detienen, se separan, veo los dos bultos. Tras pensarlo unos segundos, decido encender el frontal, supongo que se asustarán. Lo enciendo y veo las siluetas de dos enormes caballos. JODER!!! Que susto me habéis dado.

Al menos consigo unas imágenes de las que estoy contento.

El pueblo de Kyanjin Gomba de noche.

Esta vez  con movimiento de las estrellas.


Aquí también podemos cargar la batería, a un precio de 350 NPR.

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