viernes, 27 de junio de 2014

8 – Sufriendo experiencias por la carretera hacia Syabrubesi




Aparece Singe con un taxi que es el que nos va a llevar hasta la estación que está cerca de Machha Pokhara.

No hay tráfico a estas horas, así que en menos de 15’ llegamos. En esta parte de la ciudad ya hay bastante ajetreo. Gente montando sus puestecillos con diferentes productos, los pequeños hombrecillos de los autobuses buscando pasajeros para partir y las típicas personas que se van acercando a los vehículos para intentar conseguir que les compren alguna cosa que ellos venden.

El guía me dice que este autobús es más caro, 500 NPR por cabeza, que también tengo que pagar yo. Es más caro porque no hace paradas buscando a gente, una vez carga, dirección a destino parando para ir al baño y para comer. Esa es la teoría, la práctica es que se para cuando le da la gana hasta que mi socio les da un toque de atención.

Una vez dejamos la capital atrás, la carretera se vuelve impresionante. Me recuerda a la carretera de la muerte en Bolivia, pero en versión Light.

El camino serpentea por la ladera de las montañas, vamos viendo el enorme acantilado que hay a un lado y la enorme ladera al otro. Vegetación por todos lados. Ya se ve la cordillera del Himalaya. Unos picos afilados llenos de hermosa nieve. Me hace pensar si ahora mismo habrá alguien escalándolas.

Hay baches, a veces parece que mi cuello se va a separar de mi cuerpo. Los hombrecillos que acompañan al chofer salen de vez en cuando por la puerta y con la ayuda de una escalera suben al techo. Todo esto sin que el vehículo se detenga. Tiene que ser impresionante salir por esa puerta, con el enorme precipicio detrás, sumándole los baches y las hawaianas que llevan en los pies.

La carretera va desde los 1300 m hasta los 500, subiendo hasta los casi 2000 en Dhunche. A mitad de camino, en el lado derecho aparece un enorme río. Supongo que en época de deshielo tiene que llevar agua a raudales.

Me fijo en las laderas de las escarpadas montañas y hay casas, incluso campos de arroz. No deja de sorprenderme como pueden vivir con esa inclinación. Solo pensar que hay que volver a bajar porque te has olvidado comprar la leche para mañana ya me canso.

Durante todo el trayecto nos habremos encontrado unos 10 controles militares, y en todos te has de parar, suben, registran un poco y te dejan continuar sino encuentran nada.

Antes de llegar a Dhunche, hay que pararse y pagar el TIMS, Trekking Information Management System, un permiso para poder caminar por Langtang. 3000NPR los extranjeros y 1500NPR los nepalíes.

Es una experiencia aconsejable, aun cuando abres un periódico y siempre hay un espacio donde te informan de un accidente de autobús con muertos.

En 6 horas llegamos a Syabrubesi. Una calle de unos 400 metros de larga con hoteles pequeños a ambos lados, algunos colmados y poco más. A la derecha y a unos 100-200 metros más abajo, encontramos un río que en esta época lleva bastante caudal.

Casi al final de la calle donde se aglutinan diferentes edificios, hay una estupa de color blanco y la parte de arriba dorada.

La calle principal y única de Syabrubesi.

Dejamos el equipaje en el hotel Sky, un edificio de 3 plantas con otra proyectada en construcción. El personal es correcto, la habitación que me han dado es enorme, 5x5 metros y un baño sucio que solo se utiliza para lavarse las manos y descargar nuestros estómagos. La ducha es de agua fría, así que han habilitado una ducha comunitaria con gas. Lo bueno es que sale agua hirviendo, y lo malo es que es un hilito, a penas llegará al centímetro de grosor, así que te has de ir lavando como los gatos porque te quema y el caudal no es suficiente, aún así, es una ducha, pero sobre todo, no hay cortes de electricidad como en Katmandú.

Niña jugando dentro del hotel.

Pido unos huevos fritos con patatas, ummm…en Nepal todavía no he encontrado comida que me guste, a diferencia de Tailandia o Vietnam.

Salgo y me dirijo directamente por un camino que está a unos 6 metros del hotel a la izquierda, hacia el río. La bajada es pronunciada. Atraviesas algunas casas y campos de labranza hasta que en menos de 1’ llegas a lo que parece un bar, con sus sillas de plástico. Pienso que hasta aquí solo van los de Syabrubesi de abajo (nombre que les pongo yo) porque los turistas dudo mucho que lo vean desde lo alto de la carretera.

En esta ciudad, aldea o pueblo, no sabría como denominarlo, no hay mucho que hacer, así que me recorro el lugar y llego hasta el puente, por el cual ha pasado el autobús, para estirar un poco las piernas.

Punto de vista de la calle desde el hotel.

Aquí se pueden comprar alimentos, agua mineral, alguna mochila de bastante baja calidad, al igual que el calzado o la ropa. A parte de eso, poca cosa más.

Después de mi paseo me siento en una acera a ver la vida de este pueblo. Algunos hombres juegan a un juego que se parece mucho al billar. Es diferente, se juega con unas fichas planas de color rojo, blanco y negro en vez de con bolas. Con los dedos en vez de palos. El tablero es cuadrado de unos 80x80cm, en las esquinas hay unos agujeros y mediante los propios dedos, le dan un solo golpe a una ficha para que golpeé otra y entre por alguna de las esquinas. Otros hombres, descargan un camión lleno de sacos de arroz, que calculo pesarán de 30kg para arriba. Unas mujeres cuidan del bebé de una de ellas, disfrutan con ello, se les ve en la cara, al rato aparecen dos más con su cara sonriente y cogen al pequeño bebe que está embutido en un montón de ropa dejándole solo la cara a la vista. Los niños están saliendo de la escuela, otros, supongo que no han ido a la escuela, deambulan por la calle hablando entre ellos.

Hablar es una de las distracciones en estos pueblos.

Algo que me resulta raro es que a todas horas veo a estudiantes en la calle con sus uniformes, caminando o esperando el bus. No se que horarios deben tener, pero da igual la hora, que siempre verás algunos en el lugar por donde pases.

Para las 18:00 tengo programada la cena, he comido a las 13:00 pero tengo hambre. Sopa de tomate y sándwich de pollo.


En la habitación hace 13ºC. Mañana hemos quedado a las 7:00 para desayunar y partir a las 8:00 hacia Lama Hotel. Según el guía, 7h de caminar y 1000m de desnivel positivo.

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