viernes, 20 de junio de 2014

03 - De Doha a Katmandú.



Que bien sienta dormir en una cama después de un vuelo de 6h.

El desayuno no está incluido, pero con el calor que hace fuera como para ponerme a buscar algún lugar para desayunar, además por las veces que he estado antes, no he encontrado nada apetitoso, así que pruebo el hotel.


Una cagada, me han clavado 55 QAR, unos 10,30€ por una…digamos basura de comida. Lo que más me gustó fue el tomate, que a diferencia de España, sabe a tomate. Un buffet de lo menos variado. Salchichas de ternera, judías, crepes, huevos cocidos, 2 tipos de cereales, leche, café y té. Tomate, queso, mantequilla y una especie de salchichón. 3 tipos de pan y sucedáneo de zumo de naranja, es decir, TANG. Para los que no sepan que es el Tang, son o eran polvos que se le echaban al agua para darle sabor a naranja.

Salgo a la calle a dar una vuelta y conocer algo más la ciudad. Esta vez estoy en la otra punta, así que no reconozco nada. No me voy a extender mucho sobre Doha, tenéis  esta entrada que ver y hacer en Doha.

En Doha hace calor, mucho calor. Los coches de 60000€ ocupan las calles como si fueran gratuitos. Muy a menudo oigo motores de "algo gordo", me giro y veo aparecer coches de 100000 o 150000€. Un grupo de Harley Davinson hacen rugir las calles mientras obreros haciendo las diferentes aceras de la ciudad miran curiosos.

Palomas cerca de Corniche street.

No hay muchas sombras en la ciudad donde descansar del sofocante sol, así que cuando veáis una, no lo dudéis y disfrutarla.

Me acerco al mar desde donde tengo unas vistas del skyline de Doha magníficas, lo malo es la condensación del aire que no me permite plasmar la belleza con mi cámara. A mi derecha queda el museo de Arte Islámico, una construcción grande y desde mi punto de vista, horrorosa.

Museo de Arte Islámico.

De vuelta al hotel un tipo me para y se pone a hablar conmigo preguntándome si mi religión es cristiana o el Islam. Le respondo que ninguna de las dos, a lo que él pregunta sorprendido que por qué…me quedé con las ganas de responderle que las personas necesitamos creer en algo, da igual lo que sea, tal vez por eso él creía en su dios, no por devoción.

El taxi al aeropuerto me costó 40 QAR, así que me han sobrado 10 QAR para cuando vuelva en febrero

El aeropuerto de Doha va sufriendo cambios cada vez que vengo. Ahora en la parte de arriba de la Terminal de salidas han puesto varias tiendas, sobre todo de electrónica, que antes compartían sitio con las de abajo. También han puesto unos ordenadores desde donde te puedes conectar gratis a Internet, por lo que entendí es un servicio de un operador de Qatar.

Inesperadamente el aire acondicionado no estaba para nada fuerte, más bien flojo y las salas de descanso, prácticamente sin nadie.

Esta vez si me percaté de las cucarachas que merodeaban los diferentes puestos de comida, cerca de la sala de Qatar, donde ahora han puesto un lugar donde adquirir yogures.

Mi vuelo está embarcando. En la cola solo veo un occidental, el resto han de ser nepalíes e indios, supongo que alguna etnia más también, pero no los distingo.

El vuelo dura solo 4 horas, pero se me hacen muy pesadas, no se si por el cansancio o porque el personaje que está detrás de mi asiento golpea la pantalla táctil como si fueran botones físicos.

Fijaros bien en la cola que os ponéis al aterrizar para la Visa, hay una para los que tienen la Visa y otra para los que la adquieren. No se el motivo pero en la cola de los que nos hacíamos la Visa en el aeropuerto no había ni una quinta parte de los que ya la tenían.

El precio de la Visa es de 20$ si vas a estar menos de 15 días y 40$ si vas a estar hasta 30 días. Es multientrada.

La salida del aeropuerto no es diferente a otra de un país asiático. Gente esperando a los turistas para ofrecerles diferentes productos, sobre todo taxi. Me fijo y veo mi nombre en un papel y al lado el nombre del hotel donde me hospedo, International Guest House. Dos hombrecillos me están esperando. Cogen mi equipaje y nos dirigimos hacia la furgoneta, un vehículo destartalado.

La ruta hacia el hotel es de lo más emocionante, claxon, acelerones, baches, giros bruscos, y sobre todo, sensación de que no sabes como están vivos.

Conducen de una manera similar al resto de Asia, aquí tiene preferencia el más grande y después quien tenga más decisión.

El hotel está situado en pleno barrio de Thamel, lugar para los turistas. Pasamos varios controles de policía, pregunto a mis acompañantes el motivo y dice que en esta zona la gente bebe mucho y después intentan conducir ebrios. La zona por la que me están llevando está llena de transexuales y locales donde poder disfrutar de una cerveza y una fulana. Me aconsejan que de noche no venga por estos lugares, que puede ser peligroso.

A las 23:30 llego al hotel, me dan la llave y a descansar.

La habitación es pequeña, tiene unos 7/8 m2 sin contar el pequeño baño, de agua más bien tibia. Hay dos camas de 90 y dos barras que sobresalen de la pared, para con ayuda de unas perchas, colgar la ropa.

Hace frío y más cuando te das cuenta que te has fundido el poco agua tibia que había y te toca enjuagarte con fría.


El desayuno es hasta las 10:00, no se si ponerme el despertador, a esas horas estoy despierto hace rato…lo pondré.

Anterior                          Índice                             Siguiente

0 comentarios:

Publicar un comentario