jueves, 22 de agosto de 2013

PERCEPCIONES Y CONSEJOS


Después de haber recorrido más de 3700 km gracias a los más de 336 litros de gasoil consumidos por las carreteras de este precioso país, habiendo disfrutado sólo 15 días de su naturaleza silenciosa y abrumadora, sus pequeñas aldeas, ciudades a medio camino entre el futuro cercano y el pasado lejano puedo deciros que este viaje es para personas que les gusta la naturaleza, que les gusta estar tranquilos y disfrutar de lo que la tierra puede dar y menos de lo que el hombre puede construir o crear.


Si os gusta el bullicio de las urbes, las ciudades llenas de tiendas y centros comerciales, es mejor quedarse en Tampere o Helsinki. Alguna otra ciudad de Finlandia os puede dar lo que buscáis, pero recorrer el país en autocaravana os puede hacer pasar ratos solitarios donde  no poder entrar a ninguna tienda a gastar los euros que tengamos, o aburrirnos por las tardes en según que ciudades porque todo cierra, o los domingos que aquí (Finlandia) si que son días festivos no como en España que ya no se diferencia el día de la noche, y el día laboral del día festivo, una pérdida que desde mi punto de vista nos está llevando a la pérdida del contacto con la naturaleza, nos lleva al consumir por consumir, al vivir precariamente donde nos preocupa más que comprarnos mañana que como pagar la factura del teléfono. Si no podéis dejar de visitar un centro comercial porque así entendéis vuestras vacaciones, visitar otro país.

Algo que me ha parecido sorprendente es que los radares de las carreteras están puestos de tal modo para que respetes la velocidad en los tramos donde has de hacerlo. Normalmente hay radares fijos en los cruces, entradas a ciudades o zonas de colegio. ¿En España realmente están puestos para que se respeten las velocidades o están puestos para recaudar? La respuesta la tenemos todos en la cabeza.

El estrés solo fue visible en la gran urbe de Helsinki donde pude ver varias acciones donde los conductores se marcaban tantos y se cruzaban ¿insultos? No lo se. En el resto del país no hubo rastro de ansiedad, prisa o malestar.

Escribo gran urbe porque es la mayor del país, si la comparamos con Manhattan, es ridículamente pequeña.

Volviendo al estrés, se me caló varias veces la autocaravana y en ningún momento sonó un claxon, incluso en Helsinki. Esto me da a entender que no todos los ciudadanos de Helsinki están estresados, y tal vez lo que pude observar fueron casos aislados.

El dentista es gratuito en el país, tal vez por eso ves a los más pequeños cargados de chucherías, supongo que esto es un rasgo del ser humano, y no sólo de los españoles, la no valoración  y el abuso de lo gratuito.

Reciclan. Hacen unas colas enormes para reciclar los diferentes envases. Desconozco si les devuelven dinero por hacerlo, pero comparándolo con España, dudo mucho que hagamos cola si no hay recompensa o no nos cuesta nada. Ya se que las comparaciones son odiosas, pero en estos casos la veo justificada.

Es un país extremadamente seguro, no tuve ningún incidente. Pasaba miedo por mi equipo de fotografía que no siempre venía conmigo, al menos no todos los accesorios y objetivos, pero después de unos días entendí que esto no es España.

Son personas muy amables, si preguntas no tendrán problema de ayudarte. En una gasolinera pregunté si podía pagar con efectivo, antes de que la chica me respondiera, un chico, otro cliente, me contesto que podía hacerlo en el número dos y el número tres, y seguidamente la chica dijo lo mismo.

En una cafetería pregunte a la señora si podía cambiar e un billete de 5 € porque la máquina no aceptaba el mío, la señora me dijo algo en suomi y fue a buscar un chica que hablaba inglés, un cliente, y el chico le tradujo lo que yo deseaba a la señora.

¿Algo malo? La basura, por donde fui, algún rastro de basura vi. En las ciudades, las zonas vistas están limpias, pero cuando te introduces en las zonas menos transitadas ves plástico, uno de los grades males de nuestro siglo y del pasado, latas, y cualquier envoltorio de productos envasados.

Cerca de las papeleras hay chicles por el suelo, en las zonas habilitadas para fumar, marcadas por un cenicero ridículamente pequeño para lo que fuman, están abarrotadas de colillas en un perímetro de un metro.

En los PN también encontré restos de envoltorios, aunque esto puede ser no achacable a los propios finlandeses, porque en estos lugares también son frecuentados por extranjeros guarros. No quiero decir que en las ciudades no haya extranjeros pero observe a gente local tirar cosas delante mía al suelo.

Los vicios. Son muy jugadores, tanto a las tragaperras, las cuales están en todos lados que os imaginéis, centros comerciales, gasolineras, tiendas de alimentación...cualquier lugar es bueno para meter unas monedillas.

A la lotería también juegan, en cualquier lugar hay una máquina para poder invertir su dinero. A veces los veía a las 9 de la mañana mirando el periódico soñando ansiosos haber salido ganadores y tras ver su mala suerte volvían a invertir dinero en otra oportunidad. En las gasolineras hay mesas en las que en vez de haber ketchup y mostaza hay una máquina para echar la lotería.


Espero disfrutéis de la lectura y de las fotos, y sobre todo, si viajáis, disfrutar del precioso país.

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