jueves, 15 de agosto de 2013

Día 11 – Saari Fok Park en Tammela a Sahalahti – 3 horas – 171km





Esta mañana la zona ya no era tan propicia a fotografiarla, la luz estaba muy alta y la poca brisa que había eliminaba cualquier posibilidad de reflejo en el agua del lago. Esta percepción es de alguien a quien le gusta la fotografía, así que el resto de los mortales no verán diferencia alguna.


Al llegar a Tammela intentamos poner 25€ de gasolina en la estación que hay al lado del supermercado pero se ve que estaba vacío el surtidor de diésel  Claro, al no haber personal, a quien narices le reclamas que se ha tragado 25€. Le preguntamos a una señora mayor que iba al  supermercado y me señaló el interior del centro y dijo algo en suomi.

Me dirigí al interior e informé a la cajera de lo sucedido y me dijo que esperara. En 2 minutos apareció la encargada que por lo que entendí la señora mayor le había informado de lo sucedido. Le enseñé el recibo de los 25€, se fue hacia dentro y apareció con 25€!!!! Impensable en España.

Nos fuimos a Forssa que es donde está la gasolinera más cercana, una Neste Oil. 25€ a 1,519€/l y dirección a Tampere.

La carretera hacia Tampere es cómoda, sin mucho tráfico, pasando por los eternos bosques y aldeas para llegar en poco más de 1 hora a la ciudad, pero antes paramos en el Ikea que hay a pocos kilómetros antes.

Después de pasear por el interior para hacer tiempo para la comida comimos las típicas albóndigas con puré de patata y salsa, además de la salsa de arándanos.

Me fijé en los precios de los artículos que conozco en Palma y son 5€ más baratos aquí que en mi ciudad.

También tienen diferentes opciones de cantidad de albóndigas, puedes elegir 10, 15 o 20 unidades. Por menos de 13€ comimos dos personas con postre y café. Por 5,95 tienes 10 albóndigas, y por 2€ más, 20!!!
Me resultó curioso que la bebida la pagas y luego al salir de caja te rellenas las veces que haga falta. Tienen dos tipos de vasos, largos para agua y refrescos y más pequeños para el café o té. También tienen unos pequeños lugares para estacionar nuestros carritos de la compra y unas perchas para colgar la bolsa amarilla típica de Ikea.
En el aparcamiento tienen lugares para estacionar los vehículos normales y otros para los que usan remolque.

En 10’ llegamos a Tampere. Una ciudad con mucho encanto, y mucho que hacer. Merece la pena una parada de varios días para recorrer la zona y descubrir la ciudad.

Nada más entrar en la ciudad nos toparemos con una iglesia con cúpulas como las que hay en la Catedral de San Basilio, Moscú, redondas, da la sensación que estás en otro país en vez de Finlandia.

Siguiendo el sentido de la marcha, acabaremos en la mitad de la calle donde se concentra la actividad del lugar, la calle Hämeenkatu. Si giramos hacia la izquierda, atravesaremos el puente que separa los lagos Näsijärvi y Phyhäjärvi, conectados por el río Tammerkoski.

Casas en el curso de lago Pyhäjärvi.


Después de recorrer la ciudad visitando las iglesias y algún centro comercial, nos fuimos fuera de la ciudad para dormir.

En la carretera 325 se encuentra un área de descanso con posibilidad de hacer fuego en alguna de sus dos pequeñas cúpulas de madera. Justo en este lugar hay un lago salpicado con unos pedruscos que merece la pena parar para encontrar alguna foto interesante. El lugar está sombreado gracias a los enormes árboles.

Vistas desde el área de descanso cercana a Tampere.

Tengo que decir que por lo general el país tiene bastante basura en el suelo, suerte que son poco más de 5 millones de habitantes en un espacio de 338.424 kilómetros cuadrados . Si fueran más, el país estaría hecho un asco.


Siguiendo esa misma carretera nosotros paramos a dormir en Sahalahti, justo a la entrada, detrás de un supermercado.

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