sábado, 17 de noviembre de 2012

Los karo, destinados a desaparecer.





Esta tribu habita en el valle del Omo ha ido viendo poco a poco diezmada su población por las diferentes luchas con las tribus vecinas, luchas internas y por lo que los karo denominan mingi.

Se calcula que hay entre 1000 y 1500 personas pertenecientes a esta tribu. Se trata de la etnia con más riesgo de extinción de Etiopía. Una enfermedad occidental, como una gripe, o una sequía pronunciada como hubo en los años 80, puede hacer que los karo terminen por desaparecer de una tierra que ha pertenecido a sus antepasados desde hace cientos de años.



Si esto no fuera poco, se está construyendo una colosal presa en el río Omo. Gibe III que es como se denomina a esta mole de hormigón. Se prevé que esté terminada en el 2014. La construcción de dicha presa está provocando que las tribus del valle del Omo, incluidos los karo, estén siendo arrestados por su oposición. Una vez terminada les dejarán sin agua para sus rebaños, teniendo que terminar o hacer muy difícil el pastoreo.

De esta manera el gobierno etíope despeja esas tierras para dejar paso a unas plantaciones de caña de azúcar y algodón, que regarán gracias a la nueva Gibe III.

Estas plantaciones serán explotadas por compañías extranjeras, las cuales continuarán con la evasión de capital hacia sus propios países.

Los mingi es como los karo se refieren a los niños malditos. Según las viejas supersticiones los mingi cada vez que respiran llaman a un espíritu maligno que entraría al poblado.

La forma de diferenciar a un niño maldito de otro sano es cuando los dientes superiores salen antes que los incisivos.

Esta crueldad está siendo modificada por los jóvenes karo. Algunos se han dado cuenta de que eso no tiene sentido y que no es más que una superstición.

Han creado un orfanato en Jinka donde los mingi serán llevados cuando Aryo, director del centro se entere de que un niño está en peligro por esa superstición.

Más información sobre los mingi

Los karo son una tribu ganadera que habita en la orilla oriental del río Omo, cerca de Turmi. Desde Turmi los encontraremos después de dos horas de conducción por un camino de tierra que se interna hacia sus dominios. El camino es bacheado, mucha vegetación seca y unos enormes termiteros (el más grande era de 5 metros) serán vistos durante el viaje. 

Mantienen buenas relaciones con sus vecinos los hamer, incluso viven juntos ya que pueden contraer matrimonio con personas  de esta tribu.  Adornan sus cuerpos pintándose imitando el plumaje moteado de las gallinas de guinea. Se perforan el labio inferior donde introducen finos palitos, plumas o clavos. Se colocan a modo de tocado unas plumas. No llevan ropas, solo algunas pieles de animales que les cubre parte del cuerpo.
Mujer karo con una pluma bajo su labio.

Las mujeres llevan unos collares de bolitas de cuentas. También suelen ponerse en el pelo una especie de cinta hecha con las mismas bolitas. Utilizan pulseras de metales.

Mujer karo con su bebe.

Los hombres llevan una especie de pareo sin sobrepasar las rodillas. Además de pintarse, llevan unos kalashnikov para protegerse de las tribus rivales, como pueden ser los nyangatom que viven al otro lado del río Omo. Los niños suelen ir desnudos en tu totalidad.

Las aldeas no difieren mucho de las de otras tribus. La diferencia que pude observar fue que la mayoría tenía el típico cono en el techo realizado con vegetación seca y algunas tenían los laterales a modo de pared con hojalata y una puerta para acceder al interior. Tienen alrededor de las mismas una especie de vallado delimitando su terreno. Esta separación no es más que diferentes maderas unidas entre sí.

También tienen espacios para los animales, a modo de estancia para guardar los rebaños, sobre todo de cabras.

Tienen la suerte de estar en una colina encima del río Omo, lo cual les ayuda mucho a la hora de conseguir agua para ellos y para el rebaño aunque tengan que lidiar con los nyangatom.

Aldea korcho. Todos tienen un terreno vallado alrededor de su casa.

Aldea Korcho.

La aldea que visité fue Korcho y cerca hay una escuela, pero dudo mucho que los niños karo la utilicen, más bien creo que es para otra población asentada en la zona.

Niños en la aldea. Como podéis apreciar el de la izquierda tiene el labio totalmente partido.

Más bien parecen guerreros que pastores. A la derecha una anciana karo.

Esta tribu también conoce el foto-birr. Para entrar a la aldea se pagan 100 Birr, el precio para fotografiar a alguien de la comunidad es de 5 birr por adulto y 2 birr por niño. Además se paga por un guía local 100 Birr. Como dije en la entrada de los mursi, es una manera de continuar manteniendo sus costumbres.
Hombre karo con su kalashnikov.

Mujer Karo con su hijo

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