domingo, 4 de noviembre de 2012

Etiopía, conociendo a las tribus del valle del Omo. 4


De Dorze a Jinka –290 km - 6 horas

Me sorprendió el “palo” que tuvimos que pagar por la cena de tres personas, desayuno y alojamiento. 450 Birr, casi 20€ por persona por todo, algo muy caro ya que el baño era escandalosamente cutre, el inodoro sin agua, un agujero donde después con ayuda de una regadera echabas agua, con un olor a orín brutal, sin agua caliente, así que ducha nada de nada, porque hacía mucho frío, calculo que rondaríamos los 16º. Además no había opción a cargar las baterías de los aparatos.


Volviendo a bajar el mismo camino que el día anterior subimos, conviene detenerse a fotografiar los lagos Abaya  y Chamo pertenecientes en parte al PN Nechisar y separados por el puente del diablo o bridge of god, que es una cordillera que hace de separación natural de ambos lados.

Lago Abaya en primer plano separado del Chamo por el Bridge of God.

El PN Nechisar fue hace más de dos décadas refugio de grandes animales como el elefante, la jirafa, la cebra, el búfalo, el guepardo, el rinoceronte negro y algunos más. El furtivismo y el asentamiento de los Kori, un pueblo agricultor y los Guji Oromo, pastores, acabaron con ellos en estas tierras, así que no esperéis ver a ninguno.

Arbaminch la encontraremos a 20 km de Dorze.

Antes de llegar a Arbaminch podéis parar en la entrada al PN Nechisar, parada obligatoria para después poder hacer un paseo en barco en el lago, a pagar la entrada. El vehículo paga 20 Birr, 90 Birr por persona,.
Una vez llegamos a la ciudad tendremos que pagar otros 270 Birr por el paseo en barca, 100Birr para la compañía de guías, después del paseo 20Birr de propina para el capitán de la embarcación.

Arbaminch es una opción para pararse a cambiar billetes de 1 y 5 Birr para poder pagar a las tribus. Nosotros no pudimos cambiar porque en dos bancos que preguntamos se habían acabado, supongo que todos los turistas hacen lo mismo, puede ser mejor cambiarlos en Addis Abeba y asegurarnos el cambio.

Compre un paquete de galletas por 5Birr, venían 6 unidades. 6 botellas de agua de 2l 30Birr.

El paseo en barca por el lago del PN Nechisar vale la pena, aún pagando 510Birr, unos 21€ si vas solo. Llegas con el vehículo hasta pié de barca por una camino de tierra con bastantes baches. Las barcas son de madera y tienen un toldo para evitar el sol, no la lluvia. Son muy parecidas a las de Vietnam con las que puedes pasear por el Mekong o Tailandia, aunque más anchas que estas últimas.
Aunque navegaremos por un lago, en las barcas entra agua así que es mejor no dejar nada que no queramos que se moje en el suelo.

En el lago tuve la oportunidad de ver pelícanos, garzas, águilas pescadoras, cocodrilos e hipopótamos. Estos últimos dentro del agua, a penas sacaban la cabecita para respirar. A los que disfruté de fotografiar fue a los pelícanos y los cocodrilos. Había uno en concreto especialmente grande, tenía la cola recogida hacia un lado pero mediría más de 6m tal vez 7.

Detalle de la cabeza.

El paseo dura poco más de una hora.
  
Enorme cocodrilo, sin duda, el más grande que he visto.


En unos 90km dejaremos atrás el gran valle del Rift para entrar en el caluroso valle del Omo.

Jinka es una ciudad “grande” no tiene asfalto en ninguna carretera, todo es barro, dependiendo de la época elegida puede ser difícil transitar por la calle sin vehículo. Las casas son chabolas de hojalata o adobe que se apilan a los lados de las calles.

Calle principal de Jinka.

En la calle principal hay una pista de aterrizaje para avionetas que según me informé, el gobierno está planeando construir un aeropuerto más grande. La anchura entre un lado de la carretera y otro es de unos 80-100m.
Es un buen lugar para dar un paseo, conectarse a Internet en el Business center, o tomarse algo en compañía de los nativos.

Girando en el rótulo luminoso de leds en la parte izquierda de la única rotonda que hay al final de la pista de aterrizaje entraremos en la zona donde venden diferentes objetos, botellas de plástico (que usan para llevar agua), zapatos, música, alcohol son algunos de ellos.

En la primera calle que nos encontramos, si giramos a la derecha llegaremos a un mercado, que creo montan todos los días, y según mis acompañantes, unos niños que no se despegaron de mi desde que salí del hotel hasta que volví a él. Los sábados montan uno especial.

Los niños pueden llegar a agobiar, pero con tacto y algo de diversión puedes pasar una tarde entretenida. Personalmente me puse a enseñarles español mientras ellos me enseñaban amárico. Además les enseñé el famoso baile y canción de Mauricio Colmenero, jajaja, el de la serie de Aída.

Nosotros nos alojamos en el Goh Hotel, en la parte derecha de la pista de aterrizaje si entras a Jinka Un hotel que está bastante bien en cuanto a limpieza y tranquilidad, además tiene un restaurante al lado, que pertenece al mismo hotel.
Nosotros pedimos un bistec a la pimienta y unas costillas de cordero, el resultado distó mucho de lo pedido y trajeron unos muslos de no se que con salsa de no se que con arroz y unas suelas de zapato que imitaban a unos bistecs, totalmente quemados.
La noche se solucionó en el baño y en la cama al día siguiente por la tarde, así que no aconsejo comer en el restaurante.

Jinka es base para visitar a la tribu de los Mursi.

Cuando yo estuve la carretera era de tierra, prácticamente fango que hacía casi imposible circular sin un 4x4. Eso seguramente cambie porque nosotros nos encontramos varias excavadoras trabajando haciendo una pista de más de 7 m en algunas partes.
Supongo que cuando llueve casi hace desaparecer el camino.

Durante el camino podremos ver a los escurridizos babuinos, faisanes, un sinfín de pájaros, miles de mariposas, ranas y poca fauna grande.

Como los Mursi están dentro del Parque nacional del valle del Omo se ha de pagar una tasa de entrada que son 100 Birr por persona, más 40 Birr por el coche, además de pagar 80Birr por el ranger armado, necesario para ir a la tribu, también 200Birr a la compañía de guías. Con el tiempo me di cuenta de que esto es un saca dinero a los turistas. Una vez en la aldea pagaremos 100Birr por persona y 5 Birr por foto.

Sobre la inexistente compañía de guías os comento que es un impuesto revolucionario. Cuando nos hartamos de pagar por el servicio, la excusa que puso nuestro guía fue que los guías no hablan inglés y por eso no dan el servicio. Excusa barata de niño de 3 años. Le respondí que me daba igual el idioma, que hable en amárico. Al final y para resumir, al día siguiente tuvimos un guía que me hizo de porteador de la mochila fotográfica, no porque yo se lo pidiera, el se ofreció y tras rechazarle continuadas veces, al final le dejé que se sintiera útil.
  
Al respecto de pagar a las tribus por las fotos y no pagar al resto de nativos por ellas en mi opinión hay una diferencia considerable desde mi punto de vista.

Las tribus mantienen sus costumbres, su cultura y hábitos, viviendo en sus zonas y alejados en la medida de lo posible del resto de la civilización. En el mundo donde vivimos esto es muy difícil de mantener y el dinero es algo que han añadido a sus necesidades, para poder comprar diferentes útiles para la ganadería o agricultura según la tribu, habiéndoles obligado a perder el trueque.  La única manera de conseguir dinero es foto-birr.
Sin embargo, las personas no pertenecientes a ninguna tribu habitan en zonas más cercanas a la civilización y cerca de carreteras. La única salida para las familias es conseguir darles una educación a sus hijos para que puedan salir de la miseria en la que viven, si nosotros les damos las botellas de plástico para que puedan usarlas como recipientes para agua, los niños dejan de ir a la escuela porque es más rentable económicamente recoger botellas de plástico de los turistas. Estos niños luego venderán estas botellas. Si les hacemos fotos y les damos dinero, les estamos dando la opción de dejar de ir al colegio porque es más rentable hacer de “modelo” que estudiar.

Así mismo el tema de dar caramelos es similar, cuando nos paramos para recoger al ranger salieron de la maleza 4 niños primero pidiendo foto-birr y luego “carmele” o caramelos. No entiendo como los turistas pueden dar caramelos a los niños de las tribus o a los nativos, ellos no tienen opción de ir al dentista y creo que a día de hoy, cualquier turista sabe que los caramelos provocan caries. Estoy seguro que ninguno de estos turistas vuelven al país a llevar a esos niños al dentista porque se les están picando los dientes. Otra vez más se pone de manifiesto el poco esfuerzo del turista por ver más allá de sus 15 días de vacaciones en zonas remotas.

De Jinka hasta los Mursi hay unos 160km que se cubren en poco más de 2 horas.

Durante el camino los veremos en los márgenes de la carretera, por supuesto pidiendo foto por Birr.


El día anterior visitamos una aldea de una tribu que no quiero ni recordar. Nada más bajar del coche aparecieron pidiendo foto-birr. La sensación turística de tal circo fue escandalosamente frustrante, de hecho entramos en la aldea e iban apareciendo nativos poniéndose sus mejores ropajes y abalorios y siguiéndonos mientras el guía nos explicaba sus costumbres. El guía no paro de decirles que dejaran de pedir foto-birr, pero hacían caso omiso. Al final hice dos fotos por respeto al guía, ya que lo veía  incómodo y en menos de 10’ salimos de allí con una gran desilusión, esperando que el resto de tribus no fueran tan exageradamente falsas.

La visita a los Mursi fue una vivencia única. Nada comparable con la tribu arbore. Después de saludar al jefe de la tribu, y mientras el guía nos explicaba sus tradiciones y costumbres algunos se aglomeraban pero bastó unas palabras en su lengua, que nuestro guía controlaba, y no llegaron a molestar. Hablamos con ellos, nos sentamos, debajo de un árbol mientras toda la tribu se sentó delante de nosotros, todavía no habíamos realizado ninguna foto, gastamos unas cuantas bromas, intercambiamos sombreros e incluso las gafas de sol.
Después de más de 30’ interactuando con ellos el guía nos dijo, ahora podemos hacer alguna foto. Elegí a una e hice unas cuantas fotos, acto seguido el guía le pagó por ello, el resto no molestaba. Después nos volvimos a sentar y volvimos a  bromear e intentar hablar.

Tribu Mursi.
Mujer con el típico plato en el labio inferior.

Así durante más de 1 hora, después dimos otro paseo por la aldea y seguimos haciendo fotos a las diferentes personas con una tranquilidad genial. Cierto es que están muy acostumbrados a que les fotografíen y conseguir una foto sin pose es difícil, pero no imposible.

Si se va a ver tribus a Etiopía, aconsejo vivirlo de esta manera, el circo del día anterior es algo que no me gustó, fue como cuando preparamos una sesión con modelos, todo preparado y nada sujeto a espontaneidad.

Durante el camino de vuelta nos calló una lluvia torrencial que duró poco más de 30’ y me hizo imaginar que en la época de lluvias las carreteras deben casi desaparecer.

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