domingo, 4 de noviembre de 2012

Etiopía, conociendo a las tribus del valle del Omo. 2


INICIO DE LA RUTA SUR

Osman, de Sora Tours se personó el día anterior en el hotel, nos explicó que nuestro Nissan Patrol modelo del 2011 no estaba disponible y que nos ofrecía un Toyota Landcruiser del 2011 además nos cedía un guía “gratis”. Pagamos y le indicamos que íbamos a hace tortilla de patata y nos informó de que dentro de 6 días nos veríamos por la zona y que si podíamos esperarle para cocinar esa tortilla, y accedimos.


Día 1 – De Addis Abeba a Awassa – 275 km – 6 horas.

Aparecieron Mamo, el guía y Kanso, el conductor. Del Land Cruiser modelo 2011 nada, era más bien un modelo antiguo, nada comparable al modelo nuevo de Landcruiser. 

La salida de la capital nos fue sencilla, sin tráfico. La cantidad de polución, polvo y demás sustancias hace irrespirable el aire, incluso dentro del vehículo. La carretera está en buen estado de asfalto, con algunos baches.
El tráfico durante todo el trayecto no es muy denso, hicimos muy pocos adelantamientos, pero los que hicimos nos causaron sensación de inseguridad.

Durante 3 horas estuvimos dentro del vehículo, un Land Cruiser de 7 plazas donde guía y conductor iban delante, nosotros en medio y detrás el equipaje y demás utensilios necesarios para el viaje.

La primera parada fue en una especie de pequeño mercado donde nativos venden sus cosechas, el ganado campa a sus anchas y los niños corretean por el lugar. Nada más bajarnos algunos niños se acercaron a pedir dinero, ignorándolos durante un rato se relajaron y nos dejaron disfrutar de hacer fotos a los maribús africanos, un ave muy parecido a un pelícano, de gran envergadura, casi 3 metros.



Maribú africano buscando algo que llevarse al pico.

Después de unos 15’ hice mi primera foto a los niños, se la enseñé provocando risas, incluso hubo uno de ellos que me pidió si podía hacer una foto él a sus amigos que por supuesto acepté. El resultado fue satisfacción por ambas partes, yo por interactuar con ellos y conseguir retratarlos, ellos por divertirse con el faranji, termino que utilizan para referirse a los extranjeros blancos en general.

Niños, al fin y al cabo siguen siendo niños.

Se de turistas que dan dinero por sacar fotos, en mi opinión no es aceptable, se fomenta la vaguería. Son niños y como tales no entienden todavía sobre futuro pero si de presente. Si a un niño le das dinero para que el turista le haga fotos, le estás enseñando que es más rentable hacer de “modelo” que ir a la escuela, y aunque no tenga su familia dinero u opción de mandarlo al colegio, mientras posa delante de las cámaras no está aprendiendo lo que sus padres pueden enseñarle, como el mantenimiento del ganado, pesca o agricultura. Así pues, desde mi modesta opinión aconsejo no fotografiar a las personas que piden dinero por ello. Más adelante os explicaré algunos casos excepcionales como son las tribus del Valle del Omo.

Después de esta experiencia enriquecedora continuamos nuestro camino hacia la siguiente parada, Ziway.
Durante el trayecto nos paramos a comprar 1kg de naranjas y 2 kg de plátanos por 64 Birr, casi 3€.

Ziway dista de la capital unos 160km en línea recta que tardamos en cubrir casi 4 horas. Ziway tiene un lago en su parte izquierda del mismo nombre, aunque también llaman lago Dambal. Es un lago natural del Valle del Rift.

El lago está a unos 1636 metros sobre el nivel del mar, se alimenta de dos ríos, el Maki  y el Katar. Para entrar al lago hay que pagar una tasa de 40 Birr, casi 2€.

En este lago es posible observar pelícanos blancos, cigüeñas marabú, tántalos africanos, galleretas negras, pollas de agua comunes, becasinas de cola negra, cercetas carretonas, aguiluchos de ciénaga europeos, buitres grifo de Rüpell y bisbitas de pecho rojo. Además de podremos ver a pescadores en su rutina diaria, curiosos nativos y cuando estuve ni un solo turista.

Ibis sagrado en pleno aterrizaje.

Según la guía de pájaros que pude leer, es uno de los mejores lugares de África para observar la egret negra, también llamada garza negra. Utilicé un 70-200 f2.8 y un 300 f2.8 de canon.

Después de disfrutar del lugar era hora de comer y nos metimos en un local que el guía nos aconsejo.

El suelo estaba lleno de paja y las paredes y los techos con una especie de estuco de color ocre y marrón.

Como a mi no me gusta la comida africana, pero reconozco que en África hay que comerla a veces, pedí una hamburguesa con patatas al estilo africano, por supuesto. Dos raciones de pescado frito con arroz, 1 agua y 4 cervezas nos costó 212Birr, poco más de 9€. Es un gusto comer por ese precio, aunque no nos pareciera muy exquisita la comida.

La carretera deja a ambos lados diferentes construcciones, algunas de barro con techos de hoja de palmera o vegetación seca africana y las más agraciadas de hormigón sin embellecer, el hueco de las ventanas sin ventanas y con el techo de hojalata.

Típica casa donde viven toda la familia además del ganado, cerca de Awassa.

Acacias negras, cactus enormes, algo muy parecido a las chumberas que tenemos en España, es flora que nos encontraremos a los lados de la carretera.

Las personas también están en cualquier cuneta, cultivando, andando o pastoreando cabras, ovejas, bueyes o burros. Diferentes tipos de aves se pueden ver durante el trayecto. Buitres aguardan en los postes de la luz que algún animal caiga muerto en los márgenes de la carretera para poder alimentarse.

El paisaje es típico africano, entre las casas de barro, los pastores, acacias y animales.

En dos horas llegamos a la ciudad de Awassa que está a 1685 metros sobre el nivel del mar y a 25 km de Shashemene.

Awassa tiene una población de 138000 habitantes y es la ciudad más grande del Valle del Rift. Tiene un lago del mismo nombre, lago Awassa, que está en la zona oeste de la ciudad y donde todos los días  montan un mercado de pescado que es interesante ver.

La entrada cuesta 110 Birr para tres personas, no se como hacen la división. Una vez dentro es parecido a cualquier lonja de pescado que pueda haber en las ciudades marítimas españolas, donde pescadores traen lo pescado y venden al peso.

Orilla del lago Awassa desde donde los pescadores traen sus capturas para vender.


Lado opuesto a la foto anterior.

Es interesante ver las cantidades que venden, lejos de parecerse a las masivas capturas que hacemos en los países más desarrollados. Un pescador suele sacar unos 15 o 20 peces como pude comprobar, de diferentes tamaños.
El volumen de las capturas no es enorme
.
Puedes caminar tranquilamente siempre y cuando tengas cuidado de a quien haces fotos o grabas en video ya que, sobre todo los niños, están al tanto de si les haces fotos o no. Una forma común de sacarte dinero es tirar comida a los maribús africanos  que por cierto está en todo el mercado rapiñando cualquier desperdicio que llevarse al pico, y una vez que el turista hace la foto, se acercan a pedir algún Birr. A mi me cazaron de esa manera, basto con darles 1 Birr.

Aconsejo llevar un 70-200 útil para sacar en la distancia buenos retratos, pero también es aconsejable algo de más angular. Mi decisión fue coger un 24-70 f2.8 de canon ya que no quería cargar con objetivos dentro del mercado.

También hay locales donde cocinan el pescado y donde te lo puedes comer sentado. Los cocineros/as también piden Birrs por las fotos.

Más lejos de la puerta de entrada, en el lago, las barcas se aglutinan con los pescadores arreglando las redes o sacando las capturas. Aquí un angular o todo terreno nos darán buenos resultados. El lago está orientado al norte.

Según leí en el lago se puede alquilar una barca y observar hipopótamos, también si nos acercamos al hotel Midroc/Wabe Shebelle, podremos observar monos guereza y grivet.

Este hotel podría haber sido nuestra opción para dormir al estar situado en el mismo lago Awassa, pero la limpieza  y el precio, 800 Birr por dos habitaciones, no superó nuestro filtro y cambiamos a otro hotel que no recuerdo el nombre, cerca de la rotonda, que por 490 Birr disponíamos de dos habitaciones limpias, a nuestro criterio y en África, con baño propio.

Para la cena nuestro guía, después de preguntarnos que nos apetecía cenar, nos llevó al restaurante de comida internacional Lewi. El local es frecuentado por habitantes locales y exceptuando un grupo de tres extranjeros y nosotros, no había más faranjis. El ambiente es tranquilo, tiene zona interior y zona exterior donde gracias a unas carpas no nos mojamos al caer las cuatro gota.

1 sopa de tomate y 1 de verduras, 39,13 cada una, 1 crema de champiñones, 42,61, strogonof, 68,69, 3 cervezas, 5,22 cada una, agua de 1l,  12,18, y 1 té, 5,22, con leche, 6,96, añadiendo el 15% de impuestos sumó 292,03. Casi 12€.

<Anterior                                 Menú                               Siguiente>

0 comentarios:

Publicar un comentario